Uno de los guitarristas más influyentes de todos
los tiempos, no podía sino ser también un
gran creador y compositor. Hendrix, en su corta carrera
probó cuanto pudo en cuanto a lo musical (y en cuanto
a lo otro, también).
Sus comienzos en la música estuvieron marcados por
las dificultades, debido al racismo predominante todavía
en EE.UU. De hecho, Jimi ya había optado por la carrera
de las armas, antes de involucrarse en sus primeros grupos
musicales, pequeños y casi anónimos.
Esas eran sus perspectivas, antes de conocer a Chas Chandler,
bajista de The Animals, y mudarse con él al Reino
Unido, para formar The Jimi Hendrix Experience, junto al
bajista Noel Redding y al baterista Mitch Mitchell.
Temas como "Purple Haze", "Manic Depression"
o "Hey, Joe" fueron incluidos en su disco debut
editado en mayo de 1967 en Gran Bretaña y tres meses
después en Estados Unidos.
Chandler, productor, es quien da forma a este álbum,
plasmando el genio de Hendrix a través de su oído
y talento en las perillas. En esta placa aparecen todos
los estilos que cultivaba el guitarrista, desde el blues
más clásico hasta el jazz, pasando por el
pop y la sicodelia. Sobre esta última, basta echar
un vistazo a la letra de "Purple haze".
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"Purple haze was in my brain,
/ la niebla púrpura estaba en mi cerebro
lately things just don't seem the same, / las últimas
cosas no parecen lo mismo
actin' funny but I don't know why, / actuando divertido pero
no sé por qué
'scuse me while I kiss the sky. / perdónenme mientras
beso el cielo"
Tras la Jimi Hendrix Experience, el guitarrista del feedback
y la distorsión "hechiza" se embarcó
en nuevos proyectos, como el que formó junto al bajista
Billy Cox y el baterista Buddy Miles: Band of Gypsys. Con
ellos exploró sonidos, por llamarlos de alguna manera,
más "negros".
Las drogas estuvieron presentes durante todo el tiempo que
duró la carrera musical de Hendrix. Lo peor de todo,
su consumo aumentaba con el paso de los años. El 18
de septiembre de 1970 sobredosis de heroína, nos arrebató
a una de las mentes más delirantes y esenciales del
rock de todos los tiempos. Hendrix, que había llenado
los escenarios de su exquisita locura, se iba como la mayoría
lo había apostado: víctima de sus propios excesos.
Por Rodrigo Toledo
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