Farrell y sus chicos de Jane's Addiction regresaron al
ruedo este año, a través de las mismas guitarras
afiladas de antaño (gentileza de Dave Navarro, que
en esta banda es donde mejor rinde) y en esa voz fresca
y aguda que los caracterizó desde el "Nothing's
Shocking", de 1988.
Sin embargo, ei disco que hoy nos reúne es aquel
que los consagró como los iniciadores de "algo"
que sólo tuvo nombre hasta unos años después:
el sonido alternativo.
"El ritual de lo habitual" es todavía
un disco de descubrimiento para muchos. Es la llave para
acercarse a un sonido que ya no es tan "subterráneo"
como entonces, pero que requiere una sensibilidad particular,
propia de un par de generaciones, las que fueron jóvenes
en los '90 (los X y los X', si es que podemos llamarlos
así)
No debe haber dos opiniones: "Ritual De Lo Habitual"
es el mejor disco de la discografía Addiction, y
también su golpe más experimental. Lo sorprendente:
se convirtió en un éxito comercial sin precedentes
para una banda alejada del "mainstream".
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Los "Jane's Adicción"
mezclaban en partes más o menos iguales funk-punk-rock,
en una amalgama que marcó un hito y que, junto con
el trabajo de Pixies, daba por iniciados los años de
la escena "alternativa".
Las líneas de bajo de Eric Avery, la guitarra sucia
y funkera de Dave Navarro, la aguda y envolvente voz de Perry
Farrell, sumados a los tarros crudos de Stephen Perkins, conformaban
un todo potente e indestructible, capaz de transformar la
mente de los jóvenes (la razón de ser del rock
and roll)
"Nosotros tenemos más influencia con sus hijos
que tú tiene...
pero los queremos..."
La apertura de este disco, una suerte de presentación
antes de la explosión del tema llamado "Stop",
lo decía todo. Atrás quedaban los '80. Era tiempo
de un remezón a nivel mundial. Y los Jane's Addiction
eran los encargados de llevarlo a cabo.
Por Rodrigo Toledo
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