36 años han pasado desde la edición de este
disco, y sus ecos aún no se silencian. Cada hora,
en más de alguna radio del dial FM debe tocarse una
canción de The Doors. Y no se trata de canciones
"fáciles" o "digeribles" como
si fuesen un hit de moda. Se trata de canciones con peso
específico, profundidad y una extensión, a
veces, poco común ("The End", "Light
my fire")
The Doors lo formaban James Douglas Morrison (voz), Ray
Daniel Manzarek (teclado), Robby Krieger (guitarra) y John
Densmore (batería). Morrison iba a fallecer en París,
cuatro años después, dejando trunca una de
las historias más intensas del rock de todos los
tiempos.
Hoy la banda se prepara para una gira de reunión,
acompañados por el ex vocalista del grupo británico
The Cult, Ian Astbury, y con el agregado "of the 21th
Century" a su nombre, debido a problemas legales con
John Densmore.
Los buenos tiempos de The Doors, en todo caso, parecen
tan cercanos que siempre es grato darles un vistazo
En enero de 1967, la discográfica Electra/Asylum
se la jugaba por este desconocido grupo que se había
formado a mediados de los '60, por una inquietud de Jim
Morrison y Ray Daniel Manzarek quienes estudiaban en la
University of California, Los Angeles (UCLA).
Jim estudiaba cine y teatro, y Manzarek derecho. La combinación
de ambas "visiones de mundo" resultó en
un proyecto artístico de peso, basado en el surrealismo,
la poesía, los sueños y, por qué no
decirlo, la experimentación con las drogas.
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Iconoclasta por naturaleza, Jim
Morrison derribó muros de prejuicios, gracias a su
deslenguada actitud arriba y abajo del escenario. Sólo
él podía atreverse a cantar algo como ésto,
en esa época:
"He walked on down the hall, and / él caminó
bajando la sala, y
And he came to a door...and he looked inside / vino hasta
la puerta...y miró hacia adentro
Father, yes son, I want to kill you / padre?, sí hijo,
quiero matarte
Mother...I want to...fuck you" / madre, quiero...c**arte.
Más de doce minutos de canción es "The
End", que concentra toda la imaginería apocalíptica
de Morrison y las características interpretativas de
sus integrantes.
"Light my fire", es otra joya de tema, con un teclado
tan perfecto que cuesta creer que fuese compuesto hace tanto
tiempo. Además, por cierto, de una letra poética
y sensual respecto a un encuentro sexual delirante.
"Come on baby, light my fire / Vamos, nena, enciende
mi fuego
Come on baby, light my fire / Vamos, nena, enciende mi fuego
Try to set the night on fire, yeah" / tratemos de prender
fuego a la noche, yeah"
Con roles bien definidos para cada uno, The Doors había
inventado un sonido, y un estilo, apenas salió a la
venta este, su disco debut. Los solos de teclado, los gritos
de Morrison, la batería épica de Densmore, la
guitarra justa de Krieger.
En once cortes, The Doors se ganaba un lugar en los libros
de historia del rock. Su inmortalidad, incluso antes del mito
que creó Morrison con su deceso, estaba asegurada.
Por Rodrigo Toledo
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