Probablemente Cocteau Twins fue una de las bandas más
influyentes de la música rock pop alternativa de
los 90s. Dueña de una mixtura única, producida
esencialmente por las guitarras saturadas de chorus de quien
fuera prácticamente el arquitecto del sonido de esta
banda, Robin Guthrie, y por la angelical y etérea,
aunque muy potente, voz de la extraordinaria Elizabeth Frazer,
trascendente en definitiva en la escena mundial por su colaboración
en Tear Drop junto a Massive Attack en Mezzanine a fines
de los 90s. De paso, decir que artistas latinos como Gustavo
Cerati o Claudio Valenzuela de Lucybell han reflejado en
innumerables veces el eco en sus mentes de este sonido.
Es cosa de escuchar Dynamo de Soda Stereo, por dar un ejemplo.
De una simpleza genuina y difícil de encontrar en
términos rítmicos, Heaven or las Vegas es
una muestra dulce y emotiva, hablando de sus texturas, y
tremendamente explorativa en su dimensión sonora.
Una transición digna hacia sus discos más
difundidos, como Four-Calendar Café (1993) o Milk
and Kisses (1996) en relación por supuesto a la época
más dark de Cocteau Twins, donde se incluyen los
también clásicos Victorialand (1986), Treasure
(1984) y su notable primer disco Garlands (1982).
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Con canciones de cadencia muy
relajada, como la onírica apertura del disco, Cherry-Colured
Funk, o las hermosas Fifty-Fifty Clown y Heaven or Las Vegas,
esta producción no restringe el uso de la imaginaria
sonora, sobre todo a la hora de saborizar y retocar la esencia
de los temas, con saturaciones de efectos como chorus, distorsion
o flanger en guitarras, o con el uso de elementos electrónicos
como secuencias y sonidos analógicos en su segundo
sencillo, Pitch the Baby, donde se nota la influencia de Bryan
Eno. Pero el ápice de esta banda, y de este disco en
particular, no son el fruto de ese tipo de arreglos, sino
la sensible búsqueda armónica de los acordes
en guitarra de 6 y 12 cuerdas de Robin Guthrie. Música
empapada de emotividad, de alma y humanidad en distintos estados
de ánimo: melancolía, tristeza y alegría.
Un notable final para la relación de Cocteau Twins
con el mítico sello 4AD, antes de su paso a una casa
discográfica de mayor distribución mundial como
Capitol. Imperdible registro.
Por Francisco Pinto
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