La Velvet había nacido en 1965, fruto de la unión
de cuatro músicos de la ciudad de New York: Lou Reed,
en voz y guitarras; John Cale, en voz, bajo y viola; Sterling
Morrison, en guitarras y Maureen Tucker en batería.
En medio de la efervescencia artística que vivía
la Gran Manzana, los representantes de las distintas expresiones
estéticas se topaban, se reunían, entablaban
amistad. Le pasó a la Velvet con Andy Warhol, notable
renovador que se convertiría en una especie de "padrino"
para el grupo, y en el coproductor de su debut discográfico.
Un disco verderamente inmortal.
Fue Warhol quien recomendó la inclusión de
su musa, la modelo, cantante y actriz alemana Nico, para
darle otro "aire" a las voces. Vaya si consiguió
un resultado memorable. Nico (Chista Paffgen, fallecida
en 1988) colaboró solamente en tres canciones de
"The Velvet Underground & Nico", pero su aporte
fue vital para dar al disco la "onda" buscada.
"The Velvet Underground & Nico" fue una apuesta
por un sonido experimental, al punto de jugar con el ruido,
el feedback, y todo aquello que antes era considerado "pecado"
en el estudio de grabación. |
También
fue una novedad el aspecto de las letras, llenas de referencias
a las drogas y personajes extraños y desolados.
"I'm waiting for the man", por ejemplo, narra la
experiencia de un hombre que espera a quien le vende la droga
diariamente. "Heroin", es tan explícita como
su título, y son las palabras de un homre que justifica
su adicción.
Pero también hay espacio para la sutil declaración
de amor, con "I'll be your mirror" o un sentimiento
no correspondido (y asumido) en "Femme fatale".
"The Velvet Underground & Nico" es un discazo
que sirve para entender el desarrollo del rock and roll en
una línea más amplia, digamos, no tan convencional.
Y comprender la génesis de grupos como REM, The Strokes,
Nirvana, Ride, Sonic Youth, James, Screaming Trees y un infinito
etcétera. Simplemente genial.
Por Rodrigo Toledo
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