Un popular comercial de televisivo de cerveza recuperó
en nuestra memoria una vieja canción de la época
de la música orquestada. Una que decía: "Tell
me when will you be mine, tell me cuando, cuando, cuando",
popularizada por la ilimitada voz de Tom Jones (aunque en
esa publicidad, se recurría a la versión grabada
por el inglés Engelbert Humperdinck). .
Una película -"Mars Attack", de Tim Burton-
también había recurrido a su nombre, y a su
imagen, como una forma de reivindicarlo y convertirlo en
referencia "cool". De eso hace algunos años,
cuando el ícono llamado Tom Jones se veía
obligado a cultivar el bajo perfil. "Reload" (2000),
su disco mezcla de duetos y covers significó para
el cantante la resurreción definitiva.
"Tommy Scott and the Senators", era el nombre
con el que Tom Jones y su grupo comenzaban una incipiente
carrera en 1963. El tipo tenía un talento innato
y su ascenso fue tan rápido que al año ya
había grabado su primer single solista para el sello
Decca. "Chills and fever", canción de 1964,
no tuvo un éxito rimbombante, pero allanó
el camino para "It's not unusual", de 1965, que
llegó al número 1 en el Reino Unido y al Top
Ten en Estados Unidos.
Su imagen era la de un tipo con estilo, y mucha "cancha"
pero, sobre todas las cosas, sexy. Su voz encantaba -aún
lo hace- a las féminas, enloquecidas por este galán
vestido con los colores de moda y que cantaba delante de
las orquestas sensación de aquellos años.
Al éxito de "It's not unusual" siguieron
otros como "Once upon a time", "Little lonely
one" y "With these hands". Gordon Mills,
quien fuera vocalista de un grupo llamado Viscouns, era
su "mano derecha" y responsable de un cambio de
estrategia en la promoción de Jones. La cosa no se
veía buena en el '66 y el cantante torna su imagen
a la de un hombre más maduro, y su repertorio se
amplía incluso al country.
El hombre de Ponypridd, Gales del Sur, recuperó
su popularidad a ambos lados del Atlántico, y a finales
de los '60 opta por la tierra de las oportunidades. Instalado
en EE.UU. el cantante asumió la conducción
de su propio show televisivo, "This is Tom Jones".
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Los setenta sorprenden a Jones
viviendo en la ciudad del juego, Las Vegas. Allí desarrollaba
su faceta más característica (la que se explota
en "Mars Attack"): la de showman de club. Dedicado
por completo a esas lucrativas presentaciones, el cantante
dejó un poco de lado la grabación de nueva música,
con la consiguiente desaparición de la primera línea
artístiva.
Para volver -tras un montón de años- fue necesaria
una "sandía calada", como la estupenda "Kiss",
de Prince. Y qué mejor que hacerse acompañar
de The Art of Noise para interpretarla. Pero una golondrina
no hace primavera y, tras el efímero hit, Jones volvió
al circuito de clubes.
Fueron necesarios aquellos "rescates" a los que
hacíamos referencia al principio de este artículo,
para que Tom Jones volviera a la palestra a fines de los '90.
Lo más importante es que volvió en gloria y
majestad, con mucho por entregar, y no para "dar pena",
como se suele decir por ahí de algunos artistas en
franca decadencia. Jones volvió para hacer un proyecto
interesantísimo, con artistas de real nivel: The Cardigans,
Natalie Imbruglia, Simply Red, The Pretenders (Chrissie Hynde),
Robbie Williams.
Mérito de Jones es mantener la calidad de su voz inalterable,
un hecho que ha generado las más increíbles
teorías y especulaciones. Una de ellas dice que el
cantante es tan obsesivo con el cuidado de su voz, que a cada
actuación asiste con un completo equipamiento de climatización,
para mantener la temperatura ideal que no dañe sus
cuerdas vocales. ¿Exagerado? ¿Divo? Tom Jones
es una leyenda y, a veces, uno puede llegar a comprender lujos
como ése. Sobretodo si sigue sonando como siempre.
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