Antonio Carlos Jobim o, simplemente, Tom Jobim. El nombre
más grande de la historia de la música brasileña
no tiene discusión y nació en Río de
Janeiro, un 25 de enero de 1927. Sus padres, el periodista
y poeta Jorge Jobim y su esposa Nilza, se separaron cuando
Antonio tenía solamente tres años. Como la
mayoría de los niños en su caso, permaneció
con su madre, con quien se trasladó a la aún
virgen playa de Ipanema.
Ya instalado en el paradisíaco lugar es que comienza
su acercamiento a la música a través de las
teclas de su piano. La influencia de un padre letrado fue
de vital importancia para su acercamiento a los libros,
y el posterior vuelco de aquello en una imaginería
de firma original.
Pudo haber sido arquitecto, pero estaba claro que no era
lo suyo. La música era demasiado fuerte, y lo llevó
a tocar piano en los clubes nocturnos que proliferaban en
su ciudad. Además, derivó en sesionista de
estudios de grabación. Su primera "pega"
fue liderando la banda de apoyo del cantante Bill Farr.
En 1956 conoció a quien se iba convertir en amigo
inseparable, el poeta Vinicius de Moraes. Ambos escribieron,
para ese entonces, la música de una obra de teatro
llamada "Orfeo de Carnaval". La mima dupla iba
a ser la responsable del más grande éxito
en la historia del bossa nova: "Garota de Ipanema"
(publicada hace exactamente 40 años), una oda musical
a la belleza de las mujeres del lugar, inspirada en una
sola: Heloisa Eneida, chica que deslumbró a Jobim
y que después se hiciera famosa en su país.
Jobim desarrolla su carrera en las radioemisoras, el medio
de difusión preferido en la época, y que siempre
había privilegiado la música proveniente del
extranjero. Blues, foxtrot y jazz eran los preferidos de
aquella generación, pero Jobim supo ganarse de a
poco el reconocimiento del gran público.
Pero 1958 se convierte en el año crucial para el
surgimiento de una corriente. Sucede cuando un desconocido
cantante de nombre Joao Gilberto, registra algunas canciones
de Jobim obteniendo una impensada repercusión. Había
comenzado el bossa nova, mezcla de jazz, samba, música
centroafricana, poesía.
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Internacionalmente el "batatazo"
llega en 1962, cuando Stan Getz y Charlie Byrd grabaron una
versión de "Desafinado", de Jobim. El compositor
brasileño se convirtió en un "hallazgo"
para los sellos estadounidenses, que explotaron de inmediato
la gran llegada que tenía el bossa entre el público
del país del norte.
El punto cúlmine de este "encuentro de dos mundos"
quedó registrado en uno de los discos más importantes
y más fabulosos de la historia de la música
popular: "Francis Albert Sinatra y Antonio Carlos Jobim".
Editado el 30 de enero de 1967, el disco contiene 10 cortes
que resumen el bossa nova, bajo los arreglos de otro grande:
Claus Ogermann y con "La Voz" en el más alto
nivel de su carrera.
Los setenta significaron un acercamiento de Jobim hacia las
raíces de la música brasilera, a sonidos relacionados
con la naturaleza, en una onda casi ecologista. Discos de
esta época son "Urubu" (1976) y "Terra
Brasilis" (1980). Este último año fallece
su viejo compañero Vinicius de Moraes.
El '84, instalado de regreso en Brasil, el compositor conforma
una nueva agrupación, llamda "Nova Banda",
junto a la que realiza trabajos como "Passarim"
(1987) y "Antonio Brasileiro" (1995).
New York, ciudad que fue testigo de los más grandes
éxitos de su carrera, lo fue también de su muerte,
a causa de un ataque cardíaco posterior a una operación.
Era el 8 de diciembre de 1994, día de despedida para
el más grande entre los grandes de la música
brasileña, reconocido incluso por la notable generación
que lo sucedió: la del llamado tropicalismo, con Caetano
Veloso, Milton Nascimento, Maria Bethania y otros tantos ilustres.
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