Cuenta la hitoria que Syd Barret bautizó a su grupo
más importante inspirándose en uno de sus
discos favoritos. Una obra maestra firmada por dos bluesmen
de Georgia llamados Pink Anderson y Floyd Council.
Pink Floyd no fue, por cierto, el primer acercamento a
la música de Barrett. Ya a los once años tocaba
su primer instrumento, un ukulele, el que pronto reemplazaría
por un banjo y luego por una guitarra.
Aprendió a tocar con libros, y con algunos amigos,
como un tal David Gilmour. A los quince, Syd tuvo su primera
guitarra eléctrica, fabricó su propio amplificador
y se lanzó a su primera experiencia tocando en un
grupo: Geoff Mott and the Mottoes.
Roger Keith Barret ("Syd") nació en Cambridge,
Inglaterra, el 6 de enero de 1946 y en esa misma ciudad
conoció a otro de sus amistades -quizá la
más trascendental- cuando cursaba la secundaria.
Se trataba de Roger Waters, un tipo un par de años
mayor, pero que encontró en Syd a la única
persona agradable con quien compartir.
De hecho, ambos se mudaron para compartir un "piso"
en Londres. Querían seguir tocando, y Waters ya tenía
un proyecto en marcha, The Abdabs. No pasó mucho
tiempo antes de que Syd se subiera al carro a cargo de la
guitarra. Pronto cambiarían su nombre a Pink Floyd,
dando el vamos a una historia discográfica llena
de hitos.
En el Thompsan Private Record Company, un ínfimo
estudio ubicado en el sótano de una casa en Hemel
Hampstead, el grupo grabó sus dos primeras canciones:
"Lucy Leave" y un cover de Slim Harpo, llamado
"I'm a king bee". Su debut en vivo fue en una
fiesta en el Roundhouse, el 15 de octubre de 1966.
Syd Barrett tenía un talento demasiado particular
para componer. Lo hacía desde los 16, cuando hizo
"Effervescing elephant" y lo continuó en
piezas como "Interestellar Overdrive", que hizo
conocido al grupo en su faceta "experimental".
Pero, como todo genio, Barrett tenía problemas. Su
vida no había sido un cuento de hadas ni mucho menos.
A pesar de haber nacido en una familia con situación
acomodada, Syd tuvo desde siempre una personalidad introvertida,
acentuada por la pérdida de su padre a los 12 años.
En agosto de 1967, Pink Floyd lanza su primer y fabuloso
disco "The piper at the gates of dawn", que pone
en evidencia todo el talento compositivo de Barrett, mentor,
inventor e ideológo de la placa. Lamentablemente,
ese mismo año Syd comienza a dar muestras de comportamiento
errático, al quedarse en silencio en una entrevista
televisiva y ser incapaz de doblar sus canciones al aire.
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Al año siguiente la situación
emperoró. Su amigo de siempre, Roger, le pidió
que abandonara el grupo, permaneciendo como compositor. Era
el 2 de marzo de 1968. Un día que marcó la partida
definitiva de Barrett, pues nunca más hizo una canción
para Pink Floyd. David Gilmour ya lo había reemplazado
en la formación en algunas ocasiones, y ahora sería
de forma permanente.
Algo había alcanzado a grabar Syd, en medio de algunos
incidentes que, más encima, le cerraron las puertas
de la EMI. Pero estaba irreconocible el año siguiente,
y logró convencer a la gente de dicha casa discográfica
de grabar su material solista.
Entre 1969 y 1974, Syd Barrett fue capaz de grabar tres discos,
fruto de innumerables sesiones de estudio y de la perseverancia
de Malcolm Jones, quien comprendió y supo hacer fluir
la imaginación y creatividad de un artista que un día
podía ser un mago y al siguiente un incapaz.
"Barrett", "Madcap Laughs" y "Opel"
(rechazado en su momento, y editado recién en 1989),
tres piezas de colección en las que sus amigos Gilmour
y Waters aparecen como productores, pagando una deuda eterna
co el artista a quien siguen considerando pilar fundamental
de sus comienzos. Tanto así que hicieron referencias
a él en sus discos posteriores, como el inefable "Dark
side of the moon", donde incluyen el tema "Brian
Damage", una clara referencia a Syd.
En "Wish you were here" (1975) también lo
recuerdan, a través de "Shine on you crazy diamond".
Cada cierto tiempo, resurgía una efervescencia por
el rescate del fundador y líder de los Floyd de la
primer época. Libros, reediciones de sus discos, especulaciones
sobre su vida actual.
Pero ¿Qué había sido de Barrett? Agobiado
ya por sus problemas sicológicos -sumados a las alucinaciones
producto de su experimentación con los ácidos-,
Barrett desapareció para siempre de la escena musical.
En 1999, Roger Waters contestó así a una pregunta
sobre si mantiene algún contacto con Syd Barret: “Sé
que vive en Cambridge, en casa de su difunta madre. Y que
se deprime enormemente cuando algún insensato le recuerda
los años 60, la psicodelia y Pink Floyd. Syd padece
esquizofrenia. Que se haya convertido en un personaje objeto
de un cierto culto no hace más que poner de manifiesto
lo enfermos que están algunos fans. El mejor favor
que se le puede hacer a Syd es dejarle tranquilo”.
Enfermos o no, hay quienes todavía veneramos el trabajo
de Barrett como un referente ineludible a la hora de hablar
de Pink Floyd. Con LSD o no, Syd es un personaje trascendental
en la evolución del rock. Un adelantado a su tiempo,
que hoy vive lejos del mundanal ruido, y que hace poco tiempo
dijo: "me hubiese gustado tener una banda de rock".
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