Es una extraña casualidad que dos de los guitarristas
más influyentes de la historia del rock lleven el
mismo nombre de pila. Hendrix y Satriani, ambos Joe, ambos
genios con las seis cuerdas, en distinta medida se ganaron
un lugar en el Olimpo musical.
Con su buena cantidad de años a cuestas (Satriani
nació el 5 de julio de 1956), este neoyorquino se
ha dado maña para seguir tan vigente como en su época
de esplendor, los ochenta, y vive en permanente gira, para
delicia de sus fanáticos.
Este muchacho hoy carente de cabello comenzó a tocar
la guitarra a la edad de 14 años, aunque parecía
que hubiera nacido con ella bajo el brazo. Esto, pues al
año siguiente ya era capaz de enseñar y traspasar
su conocimiento.
En la relación maestro-alumno Satriani encontró
su satisfacción durante un largo tiempo. Años
durante los cuales pasaron bajo su tutela nombres que luego
darían que
hablar, como Kirk Hammet, de Metallica; Larry LaLonde, de
Primus; o el mísmisimo Steve Vai, quien, para muchos
logró superar a su "sensei". "Satch"
(como le llaman sus fans) había perfeccionado su
técnica y estilo con la ayuda de maestros del jazz,
como Billy Bauer y Lenny Tristano.
Pero Satriani tenía sus inquietudes creativas personales
y decidió volcarlas en su propio proyecto musical.
Para ello, fundó su propia productora, "Strange
Beautiful Music", y su propia etiqueta discográfica,
"Rubina". A través de ella Satriani edita
un EP con 5 canciones.
Con la ayuda de su ex discípulo Vai, Satriani salta
a Relativity Records, compañía que publica
su primer trabajo de llegada masiva: "Not of this Earth"
(1986), especie de preámbulo para el gran disco de
su carrera y el que lo hizo famoso en todo el mundo: "Surfing
with the alien" (1987). Esta placa llegaría
a convertirse en uno de los discos instrumentales más
vendidos de todos los tiempos.
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En
1989 rompe con la ausencia vocal en sus composiciones, a propósito
del disco "Flying in a blue dream", y en 1992 participa
en el mítico evento llamado "Leyendas de la guitarra",
donde comparte escenario con Brian May y Steve Vai, entre
otros.
Ese mismo año lanza su single más exitoso:
"Summer song", nominado al Grammy y que muchos de
ustedes habrán escuchado en la radio, o como cortina
de algún comercial de televisión. El tema estaba
incluido en su álbum "The extremist".
En 1994 se convirtió en un invitado de lujo para la
gira de Deep Purple, ocupando el lugar que alguna vez fuera
de Ritchie Blackmore. Esto, antes de dar un giro al sonido
que venía impregnando a sus discos, y
editar una placa homónima mucho más bluesera
que veloz. Los resultados comerciales y la crítica
fueron nefastos.
Se reinvindicó con el "G3 Tour", en 1996,
una monstruosa idea que lo reunió con su amigo Vai
y con Eric Johnson y que se repitiría al año
siguiente, aunque reemplazando los nombres de sus compañeros
por los de Robert Fripp y Kenny Wayne Shepherd.
"Crystal Planet", disco de 1998, muestra a un Satriani
de apariencia y sonido renovados, con una técnica aún
más depurada, para quienes dudaban que ello fuera posible.
El ánimo explorativo de "Satch" lo lleva
a acercarse a las máquinas y editar, en 2000, uno de
sus álbumes más controvertidos: "Engines
of creation", en el que coquetea con todo tipo de sonidos,
predominantemente los de origen electrónico. Ese disco
lo dejó conforme a él, pero a sus fanáticos
con un signo de interrogación arriba de la cabeza.
¿Qué había sido del guitarrista rockero
de siempre?
En vivo pudieron darse cuenta de que "el que nace chicharra,
muere cantando", y por mucha transformación, la
esencia de este músico permanece intacta. pronto tendremos
la posibilidad de volver a comprobarlo.
Por Rodrigo Toledo
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