"Jesús murió por los pecados de alguien,
pero no por los míos". Esta era la frase con
la que Patti Smith abría su primer disco, uno de
los más potentes debuts de la historia del rock .
La chica nacida en Chicago, Illinois, en 1946, había
llegado a New York atraída por el ambiente artístico,
esencialmente el literario. Claro, lo suyo era la poesía,
la misma que la había acompañado en una infancia
algo infame.
Era una niña frágil y enfermiza, no muy bonita,
y los libros la encapsulaban en su propio mundo. Uno cuya
banda sonora iba de la ópera a Los Rolling Stones,
y cuyos versos repetitivos eran los de Rimbaud y Verlaine.
Es en el 67 cuando arriba a la Gran Manzana y conoce, casualmente,
a quien iba a ser su amigo en esa época de descubrimientos.
Es en el 67 cuando arriba a la Gran Manzana y conoce, casualmente,
a quien iba a ser su amigo en esa época de descubrimientos.
Era el novel fotógrafo Robert Mapplethorpe, a quien
la rockera perdió en un etapa posterior, en un hecho
que la afectó profundamente: "About a boy (la
canción dedicada a Cobain) fue escrita con frustración
y rabia. En 1988-89, asistí a la lenta agonía
de mi mejor amigo, Robert Mapplethorpe; en ese período
de tiempo, él hacia todo cuanto podía para
enfrentarse con toda su fuerza a la muerte, dejó
que lo convirtieran en un conejillo de indias para experimentar
toda clase de fármacos.
Luchó por vivir hasta sus últimas horas: estaba
ya en coma y seguía respirando, y su resuello era
tan resonante que hacía estremecerse todo en la habitación.
Cuando has visto a alguien a quien quieres luchando ante
ti de ese modo por su vida, ver a otra persona sencillamente
dejarse morir es algo que te hace perder la paciencia. Entonces
te apetece coger a esa persona por el cuello y decirle:
Vale, ¿estás sufriendo? Mira: esto es sufrimiento.
A ver si te enteras".
Tras desarrollar sus propios escritos, involucrarse en
proyectos teatrales y otras yerbas, Patricia Lee Smith se
"radica" definitivamente en la música.
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Basta un primer single, "Hey Joe/Piss Factory",
para que su amigo rockero y crítico musical Lenny Kaye,
la convenza de formar una banda. Se suceden, de esta forma,
cinco años de plenitud absoluta, durante los que edita
el mítico "Horses" (1975), y "Radio
Ethiopia" (1976), "Easter" (1978) y "Wave"
(1979).
Tras ese tiempo, el hastío y el ostracismo. Además,
el deseo de formar una familia, pues dentro de todo lo "punk"
de la Smith, tenía aspiraciones convencionales, como
todo el mundo. Se había casado con el ex integrante
de los legendarios MC5, Fred "Sonic" Smith",
con quien tuvo dos hijos, Jess y Jackson.
Patti decidió volver
el 88, aunque su retorno no causó una repercusión
a la altura de su nombre. Peor aún, esa indiferencia
a su persona fue el comienzo de una seguidilla de estocadas
a su corazón.
Conoció de cerca la
muerte, que se llevó a varias de las personas que marcaron
su camino. Mapplethorpe y el pianista Richard Sohl, primero;
su esposo y su hermano después, dejaron este mundo
y a Smith sumida en una nueva definición acerca de
su estadía en la Tierra y, sobretodo, su relación
con la música. "Gone Again" fue su reaparición
en el disco, en 1996, y a él siguió "Peace
and Noise", un año después. En ellos, la
sencillez se superpone a cualquier grandilocuencia. El mensaje
es mucho más explícito en cuanto minimalista:
"como el amor, debe el dolor ser mudo".
"Ahora me siento mucho más fuerte que en el pasado.
Estoy más vieja, mi pelo está más gris,
pero no me molesta. De estos últimos años tan
difíciles, creo que he sacado mucho provecho",
ha explicado. "Gung Ho" fue su última placa
de estudio, del 2000, sucedida por la reciente y aclamada
compilación llamada "Land", que contiene
30 surcos distribuidos en dos discos, uno de grandes canciones
y otro de "rarezas". Una buena manera de
acercarse a su legado, o bien, atesorar como un fanático
una prueba fehaciente de su calidad y trascendencia.
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