"Mi meta no es, por principio, contrariar los deseos
de la gente, sino incitarlos a preguntarse sobre sus motivaciones
y sus hábitos de escucha, e introducirlos en el proceso
de composición. Personalmente, es lo que me permite
mantenerme espontáneo y a la vez ponerme en cuestión,
huir del confort: apenas me siento un poco cómodo,
siento la necesidad de partir". Las palabras de Jim
O'Rourke (extraídas de una entrevista) no hacen sino
reflejar la personalidad de este inquieto músico,
responsable de algunos de los más interesantes proyectos
de la "música nueva".
Todavía ni se hablaba del concepto -hoy algo pasado
de moda- llamado "post rock", cuando O'Rourke
ya estaba de cabeza en él, e incluso buscando su
nuevo destino.
Nacido en la ciudad de Chicago, Illinois, hace 33 años,
este muchacho -hijo de padres irlandeses sin ligazón
con la música-, fue un talentoso y precoz guitarrista
que comenzó a grabar sus propias cintas cuando era
un estudiante de la Universidad DePaul. A través
de estas grabaciones caseras es que O'Rourke se hace conocido
dentro del ambiente "de vanguardia" musical.
A principios de la década de los '90, por ejemplo,
se suma al movimiento de avant garde europea en el que se
"codea" con personajes como Mats Gustafsson, Henry
Kaisero Eddie Prévost.
Luego de aquella etapa de aprendizaje, O'Rourke se lanza
en sus propias aventuras individuales, caracterizadas por
la experimentación, la invención, la creatividad
ilimitada. Ruidos, trucos de mesa de grabación, resultaban
en sorprendentes demostraciones de lucidez y de musicalidad.
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Uno de los momentos más
conocidos de su trayectoria, es su período como dúo,
en Gastr del Sol, junto a David Grubbs, que lamentablemente
tuvo su fin en 1998, tras la edición del notable e
imperdible "Camoufleur").
Fue áquel uno de sus proyectos más sólidos
dentro de un puñado de grupos con cualidades similares:
Red Crayola, Organum, Brise-Glace o Illusion of Safety, entre
otros.
La experiencia adquirida en el trabajo de producción
llevó a muchos grupos a solicitarlo para "sonidificar"
sus álbumes. Tortoise (proyecto de John McIntire),
Labradford, The High Llamas, se cuentan entre sus "clientes"
más ilustres.
O'Rourke aún no estaba tranquilo y deseaba dar un golpe
inesperado a la cátedra. ¿Qué le faltaba
por hacer? Claro, participar como músico en una banda
de rock más convencional. Pero ¿quién
se iba a imaginar que la elegida sería una banda legendaria
y más viva que nunca, como Sonic Youth?
El grupo de Thurston Moore lo recibió con los brazos
-y los oídos- abiertos, para el período de grabación
del estupendo y renovado "Murray Street" (meses
y días que coincidieron con el fatídico 11-S,
día en el cual, dicen, O'Rourke dormía en el
estudio sin saber qué ocurría.
O'Rourke le ha dado a Sonic Youth consistencia y solidez,
al mismo tiempo que otrogado a sus cerebros la cantidad de
libertad necesaria para volar y brillar con luces propias.
A ver cuánto le dura la paciencia al bueno de Jim porque,
de acuerdo a los antecedentes, su permanencia en el grupo
no debiese ser muy larga. Esperamos lo contrario. Por el bien
del rock and roll.
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