Menudo genio

 
 

 
     
En el medio musical actual es difícil encontrar artistas como Ismael
Serrano. Comprometido solamente con su música, este español se pasea por el mundo como el nuevo representante de un género en peligro de extinción: el de trovador.

 
     

El pasado martes en la noche Ismael Serrano logró repletar el Teatro Oriente, en lo que fue su única presentación en Chile. Fue un público que traspasaba generaciones, muchos de los cuales eran capaces de corear todas las canciones del cantante ibérico.

Pero ¿Quién es Ismael Serrano? Para quienes no lo habían escuchado nombrar, ni oído su trabajo, este muchacho nace como músico en medio del circuito de bares y cafés que surge en el Madrid de los '90. Sindicado como uno de los puntales de la generación de recambio de la trova -heredera de los Serrat y los Aute-, Serrano ya tenía un contrato con la multinacional Polygram en 1996.

Cuatro discos, el último de este año ("La traición de Wendy"), han consolidado un importante lugar para Serrano en el heterogéneo mercado de la música. Algo mucho más patente en Latinoamérica, región en la que ha repletado teatros como el Gran Rex de Buenos Aires, y en la que cuenta con una inmensa cantidad de seguidores.

¿Cuál es el lugar de un trovador hoy?

Pues el mismo de siempre, ese desde el cual relata y critica lo que nos rodea, ese que en tiempos más difíciles les valió ser perseguidos y censurados. Ese que a Serrano le permite hablar tan pronto del Frente Polisario en el Sahara Occidental, como de las Madres de Mayo allende Los Andes.

¿Cuáles crees tú que son las razones de la vigencia de tu estilo, la trova?

"Realmente no se si atiende a razones. Me parece que la tradición de la canción de autor viene de los juglares, con una historia muy larga, que siempre va a estar vigente porque la trova no es más que una expresión del tiempo en el que se vive. Es un fenómeno cultural y musical natural al ser humano. Siempre habrá alguien que agarre la guitarra y haga repaso del mundo en el que vive...Es como preguntar por la vigencia de la poesía, la literatura, es algo muy natural..pero más aún en estos tiempos en que se trata de uniformar musicalmente, de crear estereotipos de cantantes sin ningún contenido, meramente superficiales, que hablan de una idealidad invivible.

¿Cuáles crees tú que son las razones de la vigencia de tu estilo, la trova?

"Realmente no se si atiende a razones. Me parece que la tradición de la canción de autor viene de los juglares, con una historia muy larga, que siempre va a estar vigente porque la trova no es más que una expresión del tiempo en el que se vive. Es un fenómeno cultural y musical natural al ser humano. Siempre habrá alguien que agarre la guitarra y haga repaso del mundo en el que vive...Es como preguntar por la vigencia de la poesía, la literatura, es algo muy natural..pero más aún en estos tiempos en que se trata de uniformar musicalmente, de crear estereotipos de cantantes sin ningún contenido, meramente superficiales, que hablan de una idealidad invivible. Si uno tuviera que hacerse una idea del mundo en el que vive a través de la música, como ha sido siempre, pues llegaría un extraterrestre, agarraría la radio y pensaría que aquí todo es felicidad y todo es maravilloso y que somos unos frívolos de la hostia...y hoy por hoy las tres cuartas partes del mundo se mueren de hambre.

Siempre va a estar vigente la trova como voz de la consciencia crítica que debe ser inherente también al ser humano.

Además, dentro de tanta sofisticación, siempre es buena la sencillez y recordar que al final, lo que quedan, son las canciones."

"Es como decir que las ideologías han muerto. Es como un empeño de que así sea, cuando yo creo que no es así. Yo creo que hay un gran público que demanda esta sensibilidad y que reclama la vigencia de la canción de autor de forma clara, más en los conciertos, cuando viene Silvio, por ejemplo, queda demostrado que aunque no suene en la radio, sigue existiendo..."

Hay una "mayoría silenciosa" que los sigue...

"Si no una mayoría, una "inmensa minoría" que sigue escuchando este tipo de música. Decía Cortázar que "no hay que confundir lo actual con lo moderno". A veces nos venden ciertas cosas como modernas por el mero hecho de ser actuales. Yo creo que, hoy por hoy, fenómenos como Víctor Jara o Violeta Parra son de modernidad absoluta. En un mundo en que se impone el mestizaje, en que hay que atender a las "músicas del mundo"...en ese sentido, la canción de autor también se renueva, porque los nuevos cantautores tienen esa visión global de la que, a lo mejor, se ha carecido durante el último tiempo. Bueno, Víctor Jara proponía renovar el folclor, estar atento a la música popular y renovarla. En cierto modo se vuelve a eso, al mestizaje que la música plantea como un modelo de convivencia y de tolerancia enriquecedor, plural y que, ojalá, fuera extrapolable a otras parcelas de la vida."

¿Qué pasa con las identidades locales, al mismo tiempo? Un autor hablaba hace poco de "Glocalización", una mezcla entre la globalización y rescatar lo propio. ¿Qué piensas de eso?

"Efectivamente...en un mundo donde se nos trata de pasar por encima el rodillo del pensamiento único, se trata de "uniformar", frente a eso surge el reclamar la identidad cultural, como un modelo de resistencia a ese pensamiento único. En ese sentido me parece muy importante la canción de autor, que reclama un espacio para la diferencia, para las propias identidades.

Porque la globalización lo que impone es convertirnos a todos en androides lobotomizados con una misma forma de vestir, de hablar, de pensar. Para ser conscientes de nuestra propia identidad también hay que mirarse en el espejo del mundo y reconocer las otras identidades. El mundo es un mosaico muy rico de culturas en la que tú te reconoces mirándote en el prójimo.


En tus canciones tú hablas de temas que parecen locales, pero que se vuelven universales. ¿Cómo descubres esos hechos? ¿Viajas, lees, hablas con personas?

"Creo que es necesario, y un deber de todo músico, estar atento a la realidad que le rodea. Es inherente al oficio, me parece a mí. Yo creo que la sensibilidad de un músico se mide por su capacidad para emocionarse por lo que lo rodea. Uno no puede vivir en una burbuja, aislado. Primero, porque es antinatural, y luego porque supone una falta de escrúpulos de la que yo no soy partícipe. Creo que la música es un diálogo, no un monólogo, de la misma forma en que tú estás diciendo cosas el público te las está diciendo a tí, y hay que estar atento y ser permeable a ello para crecer musicalmente. Para un músico, más importante que saber cantar, es saber escuchar."

A propósito de eso mismo, en tu pág. web (www.ismaelserrano.com) me di cuenta que escuchas mucha música, ¿Qué estás escuchando ahora?

"Bueno, me he traído mucha música de Argentina ahora. De la Bersuit hasta Fito Páez...en el último concierto que estuve fue en el de Fito Páez, porque acabo de venir de Argentina. Algo fundamental también: el último disco de Peter Gabriel. Un tipo con una visión de mundo que a mí...esa visión global que a mí me parece muy interesante.

Me gustan muchas cosas, como el flamenco de Enrique Morente hasta Rubén Blades, un tipo que conjuga desde la música árabe hasta la celta sin perder su identidad latina. Ahí sí que se ve clara la identidad latina y no la de los Estefan. Bueno, escucho desde eso hasta Portishead...son muchas cosas. También la canción de autor, desde Woody Guthrie a Bob Dylan; desde Joan Manuel Serrat a Silvio Rodríguez; desde Tracy Chapman a James Taylor, a muchísimas cosas...desde Beck, que a mí me parece un cantautor moderno, a Manu Chao."

¿Cómo tratas de volcar toda esa cantidad de influencias distintas en un estilo tan sencillo, como es la trova?

"Pues muy modestamente, la verdad. A pesar de que mis ambiciones son muchas al final mi aporte es muy modesto. Yo no pretendo revolucionar el panorama musical, reconozco no estar en la vanguardia de la música. Yo hago canción popular, y asumo con toda la modestia que puedo ese papel. Al final lo que quedan son las canciones, como te decía anteriormente. Lo que pasa es que yo en cada disco trato de imprimir lo que he aprendido. En el último disco hago repaso de lo viajado y aprendido, incorporo en la producción y arreglos, el sonido del oriente próximo que conocí, las cuerdas, las armonías, las tensiones que allí sentí. Si hablo del Sahara, quiero que suene el desierto; si hablo de Buenos Aires quiero que suene el bandoneón y el contrabajo como yo lo escuché. Quiero que las acústicas suenen como las de Django Reinhardt y Eric Clapton. Si hablo del metro de mi ciudad, quiero
que suene el metro, que a mí me suena a jazz, a Pat Matheny. Me gusta también el concepto que tiene Sting, la sutileza, envidio los músicos con los que se ha rodeado, como Marsalis. "

¿Cómo trabajas cada canción? ¿Cómo compones?


"La verdad no tengo un método y, en ese sentido, soy un muy mal profesional. Luis Eduardo Aute ha dicho varias veces que se siente un amateur en esto de la música y yo me siento igual. Lo único que necesito es calma. Es lo único que sé hacer solo. No sé ir al cine solo, no sé comer solo, no sé estar solo, y lo único que hago solo es componer. Precisamente porque trato de huir de ese estado y no trato de que mi cabeza sea consciente de que, de repente, estoy solo. Y agarro la guitarra y hago repaso del álbum de fotos mental. Y cada canción surge de una forma diferente: unas de un texto previo, otras de una melodía, siempre de una idea preconcebida, de imágenes. Una cosa decía Picasso: "Las musas existen, pero te visitan cuando estás trabajando". Es en el momento en que agarro las guitarra que llegan las canciones. En algún momento he escrito un verso en una servilleta de un bar, o en otra canción he grabado una melodía en la contestadora de mi casa, para que no se me olvide."

Lugar ideal para componer...

"Mi casa, mi entorno, mi espacio, ese lugar familiar en el que te sientes cómodo y relajada. Donde nadie te obrserva y nadie te vigila y eres dueño absoluto de ese entorno y de tus actos..."

A Serrano lo esperaban un grupo de estudiantes en la Universidad Arcis y debía partir raudo hacia allá. El tiempo se había cumplido, a pesar de que quedaban un montón de preguntas en el tintero, y de que me daba cuenta de que podía haber estado hablando horas y horas con este personaje que pasó casi inadvertido por Santiago. Más que un cantante, un artista, Ismael Serrano puede jactarse con razón de su consecuencia. Y su público puede estar más que contento por tenerlo, como una isla en medio de un mar sin matices.




 
 
 
 

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