Herman Melville fue una de las principales figuras de la
historia de la literatura. Su concepto de novela (sicológica
e instrospectiva) cambió la manera de escribir en
el siglo XX, a pesar de que sus obras permanecieron en el
olvido hasta la década de 1920. Su obra más
célebre es “Moby Dick o la ballena blanca”,
editada en 1851.
¿A qué viene esta referencia biográfica
de alguien que nada tiene que ver con música? Pues
a que este personaje es ascendiente directo del señor
Richard Melville Hall, más conocido en el mundo artístico
como Moby (por la misma razón).
Oriundo de la localidad de Darien, Connecticut, este calvo
y menudo artista se acercó por primera vez a la música
a través de su participación en varios grupos,
de estilo preferentemente ligado al hardcore y al punk,
como The Vatican Commandos, Flipper y los más conocidos,
Ultra Vivid Scene.
En los ochenta su traslado a la ciudad de New York coincide
con su cambio de interés en cuanto a estilo musical.
Por estos años el joven se sumerge en los clubes
electrónicos y se aficiona en especial al ritmo “house”,
trabajando como DJ.
Tras haber expuesto algunas gotas de su potencial en sellos
independientes de la Gran Manzana, consigue “pegarse
el salto” de una sola vez, gracias a la aparición
de una de cus composiciones, “Go”, en la serie
de televisión de culto “Twin Peaks”,
dirigida por el sorprendente David Lynch. Esa sencilla jugada
lo lleva a la cima de los ránkings ingleses y su
nombre queda patente en el inconsciente colectivo hasta
el día de hoy.
El músico edita en 1992 su primer disco propiamente
tal, el que titula con su mismo nombre.
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Es el paso que lo lleva a firmar contrato con la etiqueta
Mute.La compañía recopila el trabajo anterior
de Moby en una placa llamada “Ambient”.
Sin embargo, la relación con dicho sello iba a durar
tan sólo un par de años, hasta que Moby se muda
con camas y petacas a Elektra, a través de la que sale
publicado “Everything is wrong” (1995) y su iconoclasta
“Animal rights” (1997).
Si su álbum del '95 lo hizo conocido en EE.UU., donde
era una figura menor, el del '97 lo sacó de su molde
“techno” y lo devolvió a sus raíces
rockeros, en un cambio que terminó por convencer a
los entendidos de la capacidad del calvo.
Con “Play” (1999) Moby vuelve a mirar a la electrónica,
aunque esta vez desde un punto de vista mucho más abierto,
sin prejuicios y sin límites para experimentar. Es
desde este momento que se nota claramente su tendencia a los
ritmos llamados “negros”, como el soul, el funk
y el gospel.
Esos ritmos se hacen dueños de “18” (2002),
una preciosa amalgama de sonidos puestos al servicio de un
pop elegante y, esencialemente, contemporáneo. Porque
si hay algo que caracteriza a Moby es su vanguardismo o, al
menos, la intención de ir junto a los tiempos.
La promoción de “18” se encuentra ya en
el cuarto sencillo. Mientras, Moby ha anunciado, hace poco,
que será parte del cartel del afamado Festival de Glastonbury,
actuando el día domingo 29 de junio de 2003. Suerte
para quienes estarán allá. Algún día
nos tocará a nosotros. Ojalá
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