Una afección intestinal devenida en infarto terminó
trágicamente con la vida de una de las tres mentes
de Bee Gees, la de Maurice Gibb. La noticia, esparcida por
los medios el mismo domingo de acontecida, ha remecido el
ambiente musical en todo el mundo, convirtiéndose
en la primera gran pérdida de este 2003.
Y que haya sucedido a los 53 años no deja de impresionar,
pese al amargo precedente del hermano menor Andy -sí,
el mismo que vino al Festival de Viña y que siempre
fue solista- , quien también falleció por
un problema cardíaco.
Famoso por su alcoholismo jamás superado del todo,
y su tendencia a la ostentación y el gasto excesivo,
en alguna época, el bajista, tecladista, cantante
y compositor de Bee Gees fue uno de los artífices
del éxito artístico y comercial del grupo.
Las 40 millones de copias vendidas de su disco "Fiebre
de sábado por la noche" hablan por sí
solas.
Maurice era hermano gemelo de Robin, junto al cual nació
el 22 de diciembre de 1949 en Douglas, Isla de Man, Reino
Unido. Eso sí, junto a su hermano Barry, se criaron
en Australia, lugar en que nacen artísticamente como
"Brothers Gibb", nombre que luego abreviaron a
sus iniciales.
A los 19, Maurice decidió contraer matrimonio con
Lulu, el cual duró cinco años y lo catapultó
a la primera gran crisis de su vida. La segunda fue causada
por la muerte de su hermano Andy y su padre el mismo aciago
año de 1988.
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Los Bee Gees partieron oficialmente
en 1958, y se dieron un respiro hacia fines de los '60. Uno
tan corto que en 1970 los sorprendió reformulando su
carrera, como si supieran que lo mejor estaba por llegar.
Pasado el fenómeno del disco, Bee Gees se retiró
a una vida menos parafernálica, dedicados a la composición
para otros artistas, como Diana Ross y Barbra Streisand, hasta
que, en los '90, decidieron revivir con canciones e imagen
nueva.
A estas alturas, Maurice ya contaba con la compañía
de Yvonne, su segunda esposa, y sus hijos Adam y Samantha.
En 1997 The Bee Gees entraron al Salón de la Fama del
Rock and Roll y en 1998 se editó el álbum
"One Night Only",
con el primer concierto en EE.UU. del trío en una década.
El regreso del trío fue un golpe comercial tremendo
cuyos últimos ecos aún no se apagaban. Pero
la muerte no pregunta, simplemente actúa. Y, a pesar
de todo lo que Gibb tenía por entregar a la música,
se lo llevó. Habrá que ver que pasa con sus
dos hermanos sobrevivientes, si continúan con el grupo,
si siguen haciendo música, o se retiran para permanecer
en el recuerdo. Igual que Maurice, que tan bien se lo había
ganado.
Alfredo Lewin |