REQUIEM POR UN SUEÑO


Fiebre de Gibbs
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"One Night Only (live)", 1998
"Saturday Night Fever", 1978
"Children of the world", 1976
"Idea", 1969
"Bee Gees 1st", 1967
 



 
     
Un tercio de los Bee Gees ha dejado de existir desde el último domingo. El más silencioso de los hermanos Gibb se fue de manera repentina, a la temprana edad de 53 años. Tras de sí deja un testamento musical que trasciende la época de la onda disco.

 
     

Una afección intestinal devenida en infarto terminó trágicamente con la vida de una de las tres mentes de Bee Gees, la de Maurice Gibb. La noticia, esparcida por los medios el mismo domingo de acontecida, ha remecido el ambiente musical en todo el mundo, convirtiéndose en la primera gran pérdida de este 2003.

Y que haya sucedido a los 53 años no deja de impresionar, pese al amargo precedente del hermano menor Andy -sí, el mismo que vino al Festival de Viña y que siempre fue solista- , quien también falleció por un problema cardíaco.

Famoso por su alcoholismo jamás superado del todo, y su tendencia a la ostentación y el gasto excesivo, en alguna época, el bajista, tecladista, cantante y compositor de Bee Gees fue uno de los artífices del éxito artístico y comercial del grupo. Las 40 millones de copias vendidas de su disco "Fiebre de sábado por la noche" hablan por sí solas.

Maurice era hermano gemelo de Robin, junto al cual nació el 22 de diciembre de 1949 en Douglas, Isla de Man, Reino Unido. Eso sí, junto a su hermano Barry, se criaron en Australia, lugar en que nacen artísticamente como "Brothers Gibb", nombre que luego abreviaron a sus iniciales.

A los 19, Maurice decidió contraer matrimonio con Lulu, el cual duró cinco años y lo catapultó a la primera gran crisis de su vida. La segunda fue causada por la muerte de su hermano Andy y su padre el mismo aciago año de 1988.


Los Bee Gees partieron oficialmente en 1958, y se dieron un respiro hacia fines de los '60. Uno tan corto que en 1970 los sorprendió reformulando su carrera, como si supieran que lo mejor estaba por llegar.

Pasado el fenómeno del disco, Bee Gees se retiró a una vida menos parafernálica, dedicados a la composición para otros artistas, como Diana Ross y Barbra Streisand, hasta que, en los '90, decidieron revivir con canciones e imagen nueva.

A estas alturas, Maurice ya contaba con la compañía de Yvonne, su segunda esposa, y sus hijos Adam y Samantha. En 1997 The Bee Gees entraron al Salón de la Fama del Rock and Roll y en 1998 se editó el álbum

"One Night Only", con el primer concierto en EE.UU. del trío en una década.

El regreso del trío fue un golpe comercial tremendo cuyos últimos ecos aún no se apagaban. Pero la muerte no pregunta, simplemente actúa. Y, a pesar de todo lo que Gibb tenía por entregar a la música, se lo llevó. Habrá que ver que pasa con sus dos hermanos sobrevivientes, si continúan con el grupo, si siguen haciendo música, o se retiran para permanecer en el recuerdo. Igual que Maurice, que tan bien se lo había ganado.

 

Alfredo Lewin


 
 
 
 

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