DIVA posmoderna

La rubia debilidad
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Madonna (1983)
Like A Virgin (1984)
Who's That Girl (1987)
Like A Prayer (1989)
The Immaculate Collection (1990)
Erotica (1992)
Bedtime Stories (1994)
Ray of light (1998)
Music (2000)
American life (2003)
 
 

 
     
Un poquito venida a menos luego del fracaso comercial de su nuevo disco, a la Sra. Ciccone (o Ritchie) no se le puede negar su lugar en el universo pop. Un espacio que conquistó a punta de reinvenciones y a su obsesión por permanecer a la vanguardia.

 
     

Un poquito venida a menos luego del fracaso comercial de su nuevo disco, a la Sra. Ciccone (o Ritchie) no se le puede negar su lugar en el universo pop. Un espacio que conquistó a punta de reinvenciones y a su obsesión por permanecer a la vanguardia.

Toda una artista. Con estas sencillas tres palabras podríamos definir a la ítalo-norteamericana conocida en todo el mundo con el nombre que los antiguos pintores daban a los retratos de la virgen María.

Madonna, genio y figura durante más de dos décadas, ha tenido una vida llena de sobresaltos, éxitos, tragedias, y hasta violencia física.

Todo comenzó en la pequeña localidad de Bay City, en el estado de Michigan, un 16 de agosto del año 1958 (no se molesten en calcular, la diva está pronta a cumplir 45 primaveras), día en que ve la luz Madonna Louise Verónica Ciccone.

Hija de Silvio Ciccone, y de una madre de la que heredó el nombre -y que falleció cuando la pequeña contaba con seis años-, Madonna tuvo una infancia de la que no gusta mucho recordar, y que compara con la de Cenicienta.

Su sed de fama la llevó a New York, donde debió ganarse la vida como vendedora en un local de Dunkin Donuts y modelando desnuda. Su intención más seria, sin embargo, era vivir de la música, y para ello se las rebuscaba al interior de la vorágine artística de la Gran Manzana.

Así fue como llegó a conseguir un contrato con Sire Records, a través de su jefe, Seymour Stein. Cinco mil dólares fue la cifra del contrato que la llevó a grabar su primer y homónimo álbum, con una repercusión que invitaba a confiar en su éxito.

Con "Like a virgin", su segunda placa, todas las sospechas quedan confirmadas: estábamos frente al fenómeno pop má importante de la década de los ochenta.

Un matrimonio fallido con el actor Sean Penn (quien, supuestamente, tuvo episodios de violencia que los llevaron a la corte, inclusive), una polémica por un video clip (el de “Like a Prayer”, que despertó la ira del Vaticano y que, de paso, marca su mejor época creativa), un par de películas (“Desesperadamente buscando a Susan”, la más rescatable) y una personalidad avasallante, lograron hacer de Madonna el ícono de esos años.

Pero con la llegada de los noventa, la controvertida cantante perdió la brújula y su figura se hizo sinónimo de sexualidad explícita y escándalo. La preocupación por lo musical pasó a segundo plano, removida por la preponderancia de desaciertos como el documental “A la cama con Madonna”, su libro “Sex”, su disco “Erotica”, y el desafortunado filme “El cuerpo del delito”.

Pero Madonna supo frenar su aparente decadencia a tiempo. En 1994 vivió su renacer con el disco “Bedtime Stories”, del cual se destacaron rápidamente dos sencillos, como “Secret” y “Take a bow”. Claramente se descubre en su sonido e imagen a una artista más madura, elegante, con una nueva mirada respecto a su trabajo.

El director británico Alan Parker la invitó, por ese entonces, a ser la protagonista de uno de sus proyectos más ambiciosos: la versión fílmica de la ópera rock “Evita”. La idea era, por supuesto, que Madonna fuese la protagonista. El filme no tuvo un respuesta comercial ni de la crítica acorde a todo lo que se habló previamente.

En su regreso al estudio, Madonna alcanza niveles de popularidad que no conocía desde los '80. Esto gracias al lanzamiento de “Ray of light”, suerte de hito entre la Madonna más convencional, y la de hoy, entregada por entero a las bondades de la electrónica, el sonido más bailable, la producción más cuidada y exquisita. Claro, este cambio coincide con su trabajo junto a William Orbit en las perillas.

El sonido Madonna, desde entonces, se vuelve aún más reconocible y certero en los ránkings, alcanzando un peak con “Music” (2000), en el que el reciclaje estético y sonoro se hace más patente que nunca. La autodenominada “chica material” le hace más que nunca honor a su apodo, apelando a todo aquello que llamamos “cultura pop”, y que consumimos a través de la televisión todos los días.

Hoy, eso sí, Madonna se ha encontrado una vez más con el desaire del mercado, que no ha visto en “American life”, su nuevo disco, un material tan atractivo como siempre. Aunque esto es una apreciación a priori, teniendo en cuenta que recién está rotando su primer single en radios, no deja de ser una señal decidora, a la vista de sus últimos arrolladores resultados en ventas.

Y si hubiera un nuevo bache en su trayectoria ¿no ha sido otras veces capaz de levantarse, incluso con más fuerza? No, Madonna a estas alturas parece un ente indestructible, un monstruo símbolo de nuestra posmodernidad, una artista completísima, que ha sabido entender cuál es su rol dentro de la sociedad occidental (e incluso en otras). Una mujer de armas tomar.



 
 
 
 

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