Nadie podría imaginar que tras el corriente nombre
de Lewis Allen Firbank nació en 1942 en Long Island
(Nueva York) el genio musical del Sr. Lou Reed. Precozmente,
a los 15 años, este futuro ícono de la música
popular grabó su primer disco con un grupo llamado
The Shades, donde fue descubierto por el sello Pickwik,
y contratado como escritor de canciones (un "Songwriter",
que le decían en la época)
"The Ostrich", una tremenda canción compuesta
en 1965 hizo que el sello discográfico lo obligara
a formar un grupo y promocionar el single. La nueva formación
se llamaba The Primitives y en ella militaba un joven John
Cale.
El encuentro de Cale y Reed iba a ser el punto de partida
de una de las bandas más influyentes del “rock indie”
(aunque en esa época nadie siquiera imaginaba el
concepto), la Velvet Underground, un fruto de sus dos fantásticas
mentes, que se mantuvo con vida desde el 65 al 70. La Velvet
significó un cambio en la manera de entender la música,
al acercarla a otras expresiones de arte (y al considerarla
un arte en sí mismo). El talento de un artista como
Andy Warhol fue fundamental en este período. Bajo
su "producción", el grupo editó
un disco fundamental en la historia de la música,
"The Velvet Underground & Nico" (1967).
Lou Reed se lanza en solitario luego de abandonar a la Velvet
Underground en la fase final del álbum "Loaded"
(1970) con la idea de salir del ambiente musical, pero poco
empleo podía conseguir un "yonqui" (adicto
a las drogas duras) que cantaba a la heroína y a
personajes de dudosa reputación sexual. Su camino
natural era la música, por lo que vuelve a grabar
el 72 un álbum fallido en la producción, pero
donde se apreciaba intacto su talento como compositor.
La producción de David Bowie y Mick Ronson, entonces
los líderes de la corriente glam en Inglaterra, dio
a Lou el toque mágico que necesitaba. Grabado en
Londres con músicos británicos, "Transformer"
(también del 72) se convirtió en su disco
más emblemático. En él se incluía
todo un clásico del rock: "Walk On The Wild
Side" un tema que hoy es sinónimo de Reed donde
quiera que vaya. "Berlín" (1975) es la
obra conceptual mas truculenta de Lou Reed y posiblemente
del rock; en ella se narra la atmósfera de tres personajes
a quienes la droga está destrozando. Aparte de la
exquisita decadencia que rebosa en las canciones y la interpretación
, el morbo estaba servido por lo autobiográfica que
resultaba ser. El tema "Lady Day" incluido en
el disco, estaba dedicado a Billie Holiday.
El éxito no pudo parar
el tren de la autodestrucción de Lou-rock- star que
movido por la inercia de las giras encontró momentos
de lucidez que le permitieron grabar "Coney Island
Baby", así como dejar que se publicase el inaudible
"Metal Machine Music".
"Sally can’t dance"
(suceso de ventas pero despreciado por Lou) y "Lou
Reed Live" (segunda parte de "Rock and Roll Animal")
sirven como precedente al disco más discutido de
toda la historia de Reed: "Metal Machine Music".
Álbum doble dividido en cuatro lados de 16:01 minutos,
el disco contiene grabaciones de guitarras saturadas (que
luego inspirarían a Sonic Youth y a Glenn Branca),
que logran un espectro sonoro imposible de resistir para
cualquiera salvo para Lou, que lo considera en ese momento
como su mejor disco.
Entonces las drogas sumergen
a Reed en una profunda decadencia. La aparición del
punk en 1977 lo ubica como uno de sus "padrinos"
y Lou
aprovecha el momento para volver con otro buen disco: "Street
Hassle". Reed se embarca a presentarlo en vivo de manera
violenta: sus shows incluían monólogos en
los que atacaba a Patti Smith, la prensa rockera o sus ex
amigos de la Factory (el colectivo de Warhol). El álbum
doble "Take no Prisioners" da cuenta de su estado.
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Tras
su boda con Sylvia Morales, Reed abandonó las drogas
y privilegió el lavado de su imagen por sobre la música.
En 1981, empezó a tocar junto a Robert Quine, ex integrante
de los Voidoids de Richard Hell, y el resultado fue increíble.
"The Blue Mask", disco "Rock & Roll Animal"
(1975) aprovechó las canciones más gloriosas
escritas para la Velvet Underground como Sweet Jane o White
Light/Wihite Heat y fue grabado en directo en un estadio americano,
a puro rock proveniente de la poderosa guitarra de Steve Hunter.
El éxito no pudo parar
el tren de la autodestrucción de Lou-rock- star que
movido por la inercia de las giras encontró momentos
de lucidez que le permitieron grabar "Coney Island Baby",
así como dejar que se publicase el inaudible "Metal
Machine Music".
"Sally can’t dance"
(suceso de ventas pero despreciado por Lou) y "Lou Reed
Live" (segunda parte de "Rock and Roll Animal")
sirven como precedente al disco más discutido de toda
la historia de Reed: "Metal Machine Music". Álbum
doble dividido en cuatro lados de 16:01 minutos, el disco
contiene grabaciones de guitarras saturadas (que luego inspirarían
a Sonic Youth y a Glenn Branca), que logran un espectro sonoro
imposible de resistir para cualquiera salvo para Lou, que
lo considera en ese momento como su mejor disco.
Entonces las drogas sumergen a Reed en una profunda decadencia.
La aparición del punk en 1977 lo ubica como uno de
sus "padrinos" y Lou
aprovecha el momento para volver con otro buen disco: "Street
Hassle". Reed se embarca a presentarlo en vivo de manera
violenta: sus shows incluían monólogos en los
que atacaba a Patti Smith, la prensa rockera o sus ex amigos
de la Factory (el colectivo de Warhol). El álbum doble
"Take no
Prisioners" da cuenta de su estado.
Tras su boda con Sylvia Morales, Reed abandonó las
drogas y privilegió el lavado de su imagen por sobre
la música. En 1981, empezó a tocar junto a Robert
Quine, ex integrante de los Voidoids de Richard Hell, y el
resultado fue increíble. "The Blue Mask",
disco que combinaba su vida hogareña con violentas
canciones en las que el dúo de guitarras se fundía
en un "caos controlado" que fue muy bien recibido
por la crítica. Lou, celoso de Quine, lo echa de la
banda luego de la gira presentación de su siguiente
álbum, "Legendary Hearts".
Discos mediocres como "Mistrial", y apariciones
en shows de Amnesty son la antesala de un nuevo golpe de talento:
"New York" (1989).
Los ’90 lo reencuentran con John Cale en "Songs for Drella",
un perfecto tributo a Andy Warhol, y dando a la luz "Magic
and Loss", inspirado en la muerte por cáncer de
su amigo, el compositor Doc Pomus.
Entonces Lou reunió a la Velvet Underground en una
idea que pudo ser buena de no ser por los permanentes roces
con Cale. Lou separó al grupo antes de la gira americana
y de un Unplugged para MTV.
En 1996 apareció "Set the Twilight Reeling",
un disco de transición, igual que un posterior registro
acústico. “Ecstasy” (2000) fue el último disco
que Reed dio a luz. Sin embargo, su último proyecto
tuvo que ver con la literatura. Entre noviembre y diciembre
de 2001, Reed ofreció un show basado en la vida, obra
y psicología del autor norteamericano del siglo XIX,
Edgar Allan Poe (1809-1849).
Hoy Reed está un poco desaparecido del mapa, pero sigue
siendo un referente obligado para los músicos de hoy.
No está acabado, ni mucho menos. De hecho, cualquiera
de estos días podría sorprendernos con un disco
espectacular. O con otro de sus arranques de ira. Como dicen,
"quien nace chicharra, muere cnatando"
Con la Velvet
"The Velvet Underground & Nico", 1967
"White Light/White Heat", 1967
"The Velvet Underground", 1969
"Loaded", 1970
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