A la Joplin la hemos visto en poleras, en posters, en postales,
y una infinidad de otros recuerdos característicos
de feria artesanal. Ahí, junto a Morrison, Lennon
y Neruda, está instalada como ícono de la
generación "de las flores", de las utopías
y los sueños.
Pero Janis fue mucho más que eso. Su voz es una
de las más grandes en lo que se refiere a cantantes
femeninas de blues. Esto, no tan sólo por su capacidad
vocal, sino por su sentimiento, y la manera de traspasarlo
en cada interpretación.
La chica rubia de voz rasposa nació en el pueblo
de Port Arthur, en Texas, un 19 de enero de 1943, pero a
los veinte años ya tenía claro que quería
cantar y para ello debía trasladarse a un lugar más
ad hoc. La ciudad escogida fue San Francisco, donde la joven
comenzó a actuar junto a Jorma Kaukonen y Roger Perkins.
Pero fue con la Big Brother & The Holding Company,
que "Pearl" (como se la apodó cariñosamente)
alcanzó la fama, y el éxito comercial. La
intensidad de sus interpretaciones para canciones como "Summertime"
(clásico de clásicos), "Piece of my heart"
o "Ball & Chain", las ha convertido en piezas
inmortales. Y a "Chep Thrills", disco en vivo
editado por la banda, en un imperdible.
La Joplin dejó al grupo y arremetió con una
carrera solista que se inició con "I got dem
ol' kosmik blues again mama!", en 1969, y que terminó
bruscamente con su muerte pos sobredosis de heroína
el 4 de octubre de 1970.
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Veintisiete.
Un número fatal para la historia del rock. Como una
extraña coincidencia, esa fue al edad a la que dejaron
este mundo tres de los más grandes genios de todos
los tiempos. Janis Joplin, Jim Morrison y Kurt Cobain, en
todo caso, tenían mucho más en común
que este pequeño detalle.
De partida, no existe un consenso
que permita denominar estas tres muertes como suicidios. Las
dos primeras son consideradas "accidentes", mas
fueron causadas por sus propios protagonistas, en su deseo
irrefrenable de autodestrucción.
El libro "Living in the Dead Zone" ("Viviendo
en la zona de la muerte"), del psicólogo Gerald
Faris y el sociólogo Ralph Faris, asegura que las muertes
de la Joplin y Morrison se pueden asociar a un estilo de vida
letal y a una enfermedad de corte mental.
Ellos se apoyaron en un concepto relativamente nuevo: "Borderline
Personality Disorder" (expresión utilizada por
diversos autores desde hace más de un siglo para dar
cuenta de un grupo de pacientes que se caracterizan, básicamente,
por constituir una patología de frontera o de borde
entre la neurosis y la psicosis) y aseguran que Janis y Jim
eran
víctimas de este mal que "llevaba el infierno
a sus mentes". Como explicación parece convincente.
La pérdida, en todo caso, es irreparable.
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