Con "Select Ambient Work 85_92" (R&S, 92)
el muchacho nacido como Richard D. James (Cornwall, 1972)
dio el último paso hacia la obtención del
status de imprescindible.
Y es que su extensa relación con la música
se remonta a la infancia. No por nada algunos lo han motejado
como "el Mozart de la electrónica". En
1987, con quince años, y sin ninguna máquina,
hacía sus creaciones en base a la sincronización
del sonido de motres, los cuales grababa en simples cintas
magnéticas.
Su primera máquina iba a ser una Roland 100M, a la
que le cambia los módulos y todos los circuitos.
Su experiencia armando y desarmando este tipo de aparatos
lo lleva a construir suss propios sintetizadores.
"Analogue Bublebath" y "Didgerido",
dos de sus primeros singles "en serio", ya mostraban
a un artista inquieto y de múltiples rostros. Cyberdelia
y funk etno_industrial, por ejemplo, caracterizan ambos
trabajos, inicio de una búsqueda sonora que no finaliza
nunca.
Ya sea como AFX, Polygon Window, Caustic Window, The Dice
Man, Aphex Twin o, simplemente, Richard D. James, este músico
británico se las ha arreglado para sorprender y requetesorprender
a la crítica y a sus mismos seguidores. Su poder
está en la capacidad de desconcertar.
Sus primeras grabaciones se editan a través de su
propio sello, Rephlex, el que fundó junto a su amigo
Grant Wilson. Colaboraban con Aphex Twin sus compatriotas
Mark Pritchars y Tom Middleton
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(a.k.a.
The Horn) con quienes iba a formar Reload. La unión
con los proyectos Jedi Knights, Link, Global Communication
y Secret Ingredients, iba a originar el sello Evolution.
R&S Records, sello belga de propiedad del matrimonio de
Reenat y Sabine Vanderpapeliere, apuestan por la publicación,
en 1992, de la versión 12´ "Digeridoo",
y con la edición del primer volumen de Selected Ambient
Works 85-92 confirman su acierto.
Desde R&S James llega a Warp, el sello de la ciudad
de Sheffield dirigido por Steve Beckett y Robert Mitchell.
La guerra entre ambas etiquetas por la publicación
de los trabajos de James queda desatada.
Ajeno a cualquier polémica (excepto cuando demandó
a Bjork por usar un sample sin autorización) el genio
musical de James siguió brindando sorpresas. Como aquella
vez que uno de sus seguidores, Jarmo Niinisalo, jugando con
el espectrógrafo de
Winamp descubrió algo sorprendente.
Así como muchos músicos han puesto mensajes
ocultos o subliminales en sus canciones, James había
escondido...¡su propio rostro! en el tema "Windowlicker",
de 1999.
Jungle, drum n' bass, y otras tendencias forman parte de
su currículum. Pero fue en el ambient donde se sintió
como pez en el agua, y se ganó un apodo que supo llevar
con hidalguía: el Eno de los '90. Una comparación
que halaga, pero que es hasta cierto punto injusta con el
hombre que dio un nuevo aire a la electrónica bajo
su propio sello, uno que es reconocible hasta en sus composiciones
más crípticas.
Por Rodrigo Toledo
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