El miércoles 29 de noviembre del año pasado
el mundo de la música sufrió una de las noticias
más trágicas de los últimos años.
Había muerto George Harrison, el llamado "Tercer
Beatle", uno de los artistas más influyentes
y trascendentes de todos los tiempos.
Poseedor de un perfil más bien bajo, este tremendo
músico tuvo un papel importantísimo dentro
de la más grande de las bandas. Tanto en el aspecto
humano, como en el netamente artístico, Harrison
dio muestras de una genialidad que después pudo corroborar
con su carrera solista.
Nacido un 25 de febrero de 1943, George era hijo de un
chofer de autobús municipal, y de una ama de llaves,
por lo que no fue raro que tuviera su primera guitarra -usada-
sino hasta los catorce años (se la compró
su madre por tres libras)
De niño asistía al mismo colegio de John
Lennon, la Escuela Primaria de Dovedale y cuando cursaba
la secundaria, en el Instituto de
Liverpool, se encontraba con Paul Mc Cartney todas las mañanas
en la parada del autobús.
Al momento de conocerse, George le llevaba varios cuerpos
de ventaja a John en cuanto a interpretación de la
guitarra (muchos dicen que "le enseñó").
Ambos formaron un grupo, llamado John and the Moondogs (lo
que refleja, desde ese entonces, el poco interés
de Harrison por tener una mayor figuración.
En los Quarrymen -la agrupación antecesora de The
Beatles- la situación no cambiaría mucho,
asumiendo John nuevamente el liderazgo.
Como una situación natural, las canciones de Harrison
durante la época de The Beatles tampoco alcanzaron
el éxito que sí tuvieron las de
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la dupla Lennon-Mc Cartney (o
Mc Cartney-Lennon, como Paul ha conseguido que se llamen desde
hace poco). Eso sí, y tal como las de sus compañeros,
eran claramente distinguibles, tanto en la forma como en el
fondo.
La reposada y etérea "Something" o la esperanzadora
"Here comes the sun" ("Abbey Road"); "I
need you" ("Help") o la maravillosa "While
my guitar gently wheps" (del llamado "Álbum
Blanco") son pequeñas joyas del talento compositivo
de un genio que se fue tal como pasó por la vida...silenciosamente.
"Dejó este mundo tal como vivió en él,
consciente de Dios, sin temor a la muerte, y en paz, rodeado
por su familia y amigos", decía el comunicado
que emitió la familia el día de su deceso.
El primer disco de Harrison solista (uno triple), editado
el mismo año del fin de los Beatles, no podía
dejar de estar ligado a lo espiritual y al misticismo. Ahí
estaba ese himno que es hoy "My sweet Lord", y que
en ese entonces fue un éxito mundial.
Tras ello, el músico funda su propia etiqueta discográfica,
Dark Horse, a través de la cual edita "33 1/3"
(1976), "George Harrison" (1979),
"Somewhere in England" (1981) y "Gone Troppo"
(1982).
El último disco del ex Beatle, el póstumo "Brainwashed",
es también su primer trabajo con temas inéditos
desde 1987. Al momento de su grabación, el artista
ya era consciente de que resultaría su aportación
definitiva. El cáncer ya se le había diagnosticado.
De hecho, Harrison trasapasa el espíritu que lo embargaba
a través del texto hindú "Bhagavad-Gita":
"There never was a time when you or i did not exist.
Not will there be any future when we shall cease to be"
("nunca hubo un tiempo en el que no existiéramos
ni habrá un futuro en el que dejemos de ser").
Larga vida a The Beatles.
Por Rodrigo Toledo
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