Durante las últimas semanas hemos tratado de acercarnos,
al menos someramente, a la cultura musical brasileña.
Hablamos de Tom Jobim, de la bossa nova, pero seguimos en
deuda. Cómo no íbamos a estarlo, si consideramos
la grandiosidad de la MPB (música popular brasileña),
que nos obliga a volver siempre sobre ella, como un referente
de la música latinoamericana.
Hoy, a propósito de su venida a Chile, nos volcamos
a conocer a uno de los genios de la MPB, el actual Ministro
de Cultura de Luiz Inacio "Lula" Da Silva, el
señor Gilberto Gil.
Este bahiano nacido en 1942 es un contemporáneo
del gran Caetano Veloso, con quien fue pilar del movimiento
llamado tropicalismo, sucesor de la hoy universal bossa
nova. Su ciudad originaria, Salvador, fue el mejor abono
para su incipiente gusto por la música.
Allí se desarrollaba el arte en la calle misma,
cosa que apasionaba a Gilberto.
A pesar de eso, decidió estudiar Administración
de Empresas y dejar su verdadero destino limitado por la
noche, momento en el que era cantante y músico.
Corría 1964 cuando conoce a Veloso, quien dirigía
por ese entonces un espectáculo denominado "Nós
por exemplo", al que Gil se une. Tras esa experiencia
vendría su salto a la popularidad, cuando Elis Regina
graba un tema de su autoría, "Louvacao".
Dos años habría de esperar para su debut discográfico,
en el que revela la riqueza de su propuesta, una fusión
de estilos entre la bossa, la samba, música del exterior,
que no cayó bien al gobierno de turno (una dictadura,
para variar en Sudamérica).
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Tanto
así que Gil y su eterno compañero Veloso fueron
detenidos y luego exiliados al Reino Unido. En las islas británicas
Gilberto Gil se codeó con grandes como Pink Floyd y
Yes. Como para comprender la real dimensión de este
personaje.
Su regreso a las tierras del Amazonas se produce en 1972,
y marca el comienzo de una época de oro para su generación.
Un tiempo que incluyó giras memorables con Veloso,
María Bethania o Gal Costa.
Pero un músico como Gil estaba en constante renovación,
en un desafío constante por la reinvención de
sí mismo. A esas alturas, además, estaba preparado
para afrontar cualquier cambio, por radical que fuera.
Como el de trasladarse a EE.UU.(1978) para codearse con
el mundo del jazz o volver a Brasil embriagado de reggae,
junto a su amigo Jimmy Cliff (y con un fanatismo puro por
al figura de Bob Marley).
De lo más reciente -década de los noventa-
destacan la realización de un "Unplugged"
para MTV y la celebración, en el disco "Tropicalia
2", de los 25 años del movimiento que lideró
con Caetano.
No ha habido silencio en la carrera artística de Gil
y, a condición de mantener ese status, fue que el compositor
aceptó la propuesta de Lula de asumir como cabeza del
Ministerio de Cultura de Brasil.
En virtud de ambas calidades es que Gil visitará nuestro
país durante el mes de mayo, y aprovechará de
presentarse, como músico, el 9 de dicho mes en un espectáculo
en el Centro Cultural Estación Mapocho. Dicen que será
la primera vez que un ministro en visita oficial a nuestro
país hace algo por estilo. Sólo alguien de la
talla de Gilberto Gil podía ser el primero.
Por Rodrigo Toledo
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