En nuestro foro se planteó, hace algunos ideas,
la idea de proponer una formación ideal de banda,
contando con cualquier músico de la historia. Uno
de los nombres que se repitió, para hacerse cargo
de la guitarra, es el de George Benson.
Nacido en Pittsburgh el 22 de marzo de 1943, este moreno
revolucionó la manera de tocar las seis cuerdas y
no solamente en un estilo, sino en varios,
Cuenta el mito que la primera vez que Benson actuó
frente a público fue a la temprana edad de ocho años.
No sorprende, entonces, que a los diecinueve fuese tentado
por Jack McDuff para participar en su orquesta (y empezara
a escuchar a Wes Montgomery y a Grant Green). Ni que dos
años después, en 1964, estuviese editando
su disco debut, “The new boss guitar”.
Jazz y soul se fundían en los primeros experimentos
musicales de Benson, quien era relativamente conocido, pero
nunca como lo fue desde 1976. Ese fue el año en que
“Breezin'” mostró su lado más
“pop”, con un éxito insospechado. Aquí
también se descubre como cantante, reviviendo una
vieja técnica vocal jazzística, el scat, que
consiste en repetir las notas de los instrumentos cantando.
Esta tendencia más “masiva”, por llamarla
de alguna forma, la mantuvo la siguiente década,
a través de placas como “Give me the night”(1980),
considerada una de las placas de jazz más vendidas
de todos los tiempos (esto, a pesar de que jazz propiamente
tal, no era).
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En los noventa George Benson se alejó del sonido más
“pop” y decidió regresar al jazz más
puro, a través de discos como “Big Boss Band”
(1990) o “Love remembers” (1993). Pero en 1998,
para el lanzamiento de “Standing together”, opta
por su faceta más clásica. En esa época
explicaba su cambio así:
“Ha sido premeditado. Pretendo llegar a una audiencia
a la que le gusta el pop y que es muy amplia. Eso sí:
también quiero mantener la presencia de la guitarra
porque a mi público todavía le gusta verme tocar.
Me encanta que aún, cuando mucha gente me considera
sólo como vocalista, hay quien quiere escuchar a mi
vieja guitarra”.
El apellido “fusión” le generaba contradicciones,
a esas alturas:
“No me gusta demasiado. Cuando oigo ese apelativo me
da la impresión de que se habla de una cosa que no
tiene un centro claro o definido. Mi música sí
es definida y es plenamente melódica. Quien mejor la
ha definido, para mi gusto, fue quien la llamó 'r'n'b
progresivo': eso encajaba muy bien con lo que tocaba a finales
de los setenta. Yo diría que 'Standing together' es
más como… ¿pop progresivo?.”
Queda claro que si hay algo que no le preocupa a esta verdader
leyenda, son las clasificaciones. Ni los prejucios. Y es que,
durante su trayectoria, Benson a demostrado que, a pesar de
sus ires y venires por distintos estilos, ha logrado mantener
su aura de maestro, y de seguir generando el mismo respeto
de siempre. Como sólo los grandes pueden hacerlo.
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