La guitarra monstruosa

Guitarra con su nombre
o
“New Boss Guitar”, 1963
“Cookbook”, 1966
“Breezin'”, 1976
“In your eyes”, 1978
“Give me the night”, 1980
“Love walked in”, 1985
“Big Boss Band”, 1990
“Standing together”, 1998
 
 

 
     
Grande Benson, dicen sus fanáticos, y también los no tanto. De que se trata de un referente para la interpretación de la guitarra, no cabe duda. Su trayectoria habla por sí sola.

 
     

En nuestro foro se planteó, hace algunos ideas, la idea de proponer una formación ideal de banda, contando con cualquier músico de la historia. Uno de los nombres que se repitió, para hacerse cargo de la guitarra, es el de George Benson.

Nacido en Pittsburgh el 22 de marzo de 1943, este moreno revolucionó la manera de tocar las seis cuerdas y no solamente en un estilo, sino en varios,

Cuenta el mito que la primera vez que Benson actuó frente a público fue a la temprana edad de ocho años. No sorprende, entonces, que a los diecinueve fuese tentado por Jack McDuff para participar en su orquesta (y empezara a escuchar a Wes Montgomery y a Grant Green). Ni que dos años después, en 1964, estuviese editando su disco debut, “The new boss guitar”.

Jazz y soul se fundían en los primeros experimentos musicales de Benson, quien era relativamente conocido, pero nunca como lo fue desde 1976. Ese fue el año en que “Breezin'” mostró su lado más “pop”, con un éxito insospechado. Aquí también se descubre como cantante, reviviendo una vieja técnica vocal jazzística, el scat, que consiste en repetir las notas de los instrumentos cantando.

Esta tendencia más “masiva”, por llamarla de alguna forma, la mantuvo la siguiente década, a través de placas como “Give me the night”(1980), considerada una de las placas de jazz más vendidas de todos los tiempos (esto, a pesar de que jazz propiamente tal, no era).

En los noventa George Benson se alejó del sonido más “pop” y decidió regresar al jazz más puro, a través de discos como “Big Boss Band” (1990) o “Love remembers” (1993). Pero en 1998, para el lanzamiento de “Standing together”, opta por su faceta más clásica. En esa época explicaba su cambio así:

“Ha sido premeditado. Pretendo llegar a una audiencia a la que le gusta el pop y que es muy amplia. Eso sí: también quiero mantener la presencia de la guitarra porque a mi público todavía le gusta verme tocar. Me encanta que aún, cuando mucha gente me considera sólo como vocalista, hay quien quiere escuchar a mi vieja guitarra”.

El apellido “fusión” le generaba contradicciones, a esas alturas:
“No me gusta demasiado. Cuando oigo ese apelativo me da la impresión de que se habla de una cosa que no tiene un centro claro o definido. Mi música sí es definida y es plenamente melódica. Quien mejor la ha definido, para mi gusto, fue quien la llamó 'r'n'b progresivo': eso encajaba muy bien con lo que tocaba a finales de los setenta. Yo diría que 'Standing together' es más como… ¿pop progresivo?.”

Queda claro que si hay algo que no le preocupa a esta verdader leyenda, son las clasificaciones. Ni los prejucios. Y es que, durante su trayectoria, Benson a demostrado que, a pesar de sus ires y venires por distintos estilos, ha logrado mantener su aura de maestro, y de seguir generando el mismo respeto de siempre. Como sólo los grandes pueden hacerlo.


 
 
 
 

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