Eric Clapton es un tipo que tiene
el blues, pero se siente privilegiado por ello. Un músico
que ha disfrutado de una larga y prolífica carrera,
con momentos de sublime esplendor y otros de oscuridad absoluta
-ambos habiendo sido escrupulosamente documentados por los
medios. Se entiende, el mundo del show-biz siempre ha estado
ansioso de construir -y derruir- el mito de Dios, al tiempo
de penetrar también en la torre de marfil de su popularidad.
Es un caso único, Clapton ha sido tildado de Dios,
adicto, desgraciado, príncipe de la moda, superstar,
mega-ventas. Todo a la vez y lo que hoy en el 2001 queda
claro es que el guitarrista ha superado los fantasmas de
su problemático pasado a fuerza de una férrea
voluntad: sobrevivir. A las modas, las tendencias musicales,
las generaciones, los años, el desgaste, la presión
y las crisis. Aunque aquí nos enfrascaremos en un
recorrido por los años que han construido la leyenda
es digno de hacer notar -solo para empezar- que este británico
se ha dedicado en los '90 a cubrir con éxito casi
todas las bases de la música del alma, el rock, soul,
R&B, pop y blues. Su guitarra ha sido incluso puesta
al servicio de la experiencia del rock con orquesta sinfónica
y al mismo tiempo una marca imborrable en la masificación
del concepto del Unplugged.
Y lo que ha estado en la cabeza del artista estos últimos
años, que lo han visto publicar discos como el From
The Cradle, Ridin' With The King (con BB King) y el Reptile,
es el esfuerzo conciente de volver a las raíces,
ya sea las del rock-pop contando con viejos aliados como
JJ Cale, aunque bien lo sabemos que es el blues el que lo
ha elevado a las alturas en que se encuentra hoy día.
Como virtuoso guitarrista y sentido vocalista, Eric Clapton
ha definido solo el rock blues blanco. Nos atreveríamos
a decir que su labor estos últimos años ha
sido una de amor, un proyecto que lo vuelve a tener ocupado
en el trabajo más sublime de un artista que tiene
algo que entregar, enfrentarse a su público para
iniciar una gira mundial que lo obliga a repasar toda su
extensa carrera. Y no es fácil asumir tanto trabajo
y desgaste cuando el hombre supera largamente los 50 años.
Tanto el 2000, como el año en curso, han sido períodos
de reconocimiento para Clapton por discos que resumen su
esencia. Riding with The King llegó a ganar un Grammy
el pasado mes de marzo y lo reunió con el Rey del
Blues -por mucho que el haya aparecido como el chofer de
BB King, es un amigo, un par del mismo en la realeza de
la música. Y Reptile tiene todo que ver con su pasado,
sobretodo el familiar, de donde fue que pasó su infancia,
sus raíces que se localizan -más allá
de lo puramente musical- en donde nació y solía
pasar el tiempo. Bueno, de la música que soñaba
en hacer incluso en aquel tiempo. Porque Clapton fue de
niño -previo a su educación casi religiosa
en música de negros afroamericanos- un enamorado
de Elvis Presley y Buddy Holly, de la guitarra de rock n'
roll de los blancos americanos y esto lo llevó a
querer tocar en primer lugar. Y siendo un joven que incluso
accedió a estudios más allá de la secundaria,
su verdadera educación fue el blues. Freddie King
le voló la cabeza y supo que era ahí a donde
pertenecía, el blues con ritmo pero que al mismo
tiempo era algo serio sobretodo en la interpretación
de la guitarra propiamente dicha, nada de extraño
considerando que Freddie King se concentraba en el instrumento
al punto de casi no cantar, dándole una importancia
única al sentido de la voz que podía sugerirse
con la guitarra -más encima eléctrica.
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Pero Eric Clapton también tiene hasta el día
de hoy una base fundamental en el blues más rural,
mucho de Sonny Terry, Brownie McGhee y Big Bill Broonzy y
la forma en que los escuchó fue casi científica.
Primero supo que eran intérpretes negros que vivían
en el sur de EE.UU. y por tanto su educación partió
por entender la relación entre la geografía,
la historia y la música. Aunque sabemos que Clapton
estaba estudiando arte en un instituto, fue el blues el que
de verdad le interesó estudiar a tiempo completo. Desde
los 15 a los 25, las raíces del blues, las diferencias
regionales, la cronología fueron objeto de un exhaustivo
estudio para él, eso era apasionamiento por el tema.
Cuando Clapton se dio cuenta de que otra gente mostraba interés
por esto en Inglaterra fue cuando se iluminó: podía
dedicarse a hacer eso, ganarse la vida tocando con autoridad,
la del aficionado y entendido en la materia.
Clapton empezó a tocar el blues con tal intensidad
que de verdad sentía que lo hacía para salvar
al mundo, por eso nada de extraño que se le proclamará
"Dios" en los graffitis que empezaron a aparecer
en todas las calles de Londres para la época en que
tocaba en los Bluesbreakers de John Mayall. Era uno de esos
artistas terriblemente obsesivos en lo de su materia. Y sus
prejuicios eran grandes, sentía que los demás
tocaban para aparecer en el Top Of The Pops, en TV y hacerse
famosos por razones tramposas. Eric pensaba en esos años
que lo suyo era una misión, lo que le infló
la cabeza y el ego de manera desproporcionada, convirtiéndose
en un personaje conocido por su arrogancia y no un tipo de
esos fáciles de abordar. Experiencias como las de haber
tocado con Muddy Waters lo asustaron y al mismo tiempo lo
deslumbraron, el jefe de Chicago había traído
lo que el intuía era el verdadero blues rock, la guitarra
eléctrica en vez de la acústica. Recordemos
que Broonzy, McGhee y Terry habían hecho giras por
Europa haciendo el blues conocido en su vertiente más
country folk y primitiva, un tiempo en que parecía
que si tocabas con guitarra eléctrica eras un vendido.
Pero para Clapton lo de Waters no era novedad, lo conocían
los puristas de Chicago pero en Inglaterra la aceptación
no era tan grande, mucha ignorancia al respecto que Eric detestaba
sabiendo que el futuro del blues estaba en su esencia de rock.
Con Muddy Waters llegó para él un "alumbramiento"
de cómo era estar frente a un hombre de verdad, no
un niño que intenta emular los licks más comunes
del blues.
Agradecido de la oportunidad de conocer en persona a gentes
como Waters y Sonny Boy Williamson, Clapton fue quemando etapas
demasiado rápido, The Yardbirds (de quienes se alejó
en el primer momento en el que sintió que se estaban
ablandando), Bluesbreakers y luego apenas un año y
medio con Cream. Un período que hizo historia porque
Eric hacía blues rock y se lo iba a ofrecer "a
la carta" al público americano, pero Cream no
era Clapton solista y en aquel momento ese era un problema,
Cream no terminó siendo lo que Clapton quería,
se suponía que era un power trío de blues, pero
Jack Bruce y Ginger Baker también tenían su
decir al respecto de varias cosas en la banda. Extrañamente
Cream pasaron por cuasi progresivos en aquel momento de la
historia, poniendo a Clapton como instrumentista en una santísima
trinidad que también conformaban otros dos norteamericanos,
Frank Zappa y Jimi Hendrix.
Por Alfredo Lewin.
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