Menudo genio

En la monarquía del jazz
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"Early Ellington-Complete Brun", 1926
"Okeh Ellington", 1927
"Blanton-Webster Band", 1939
"Live At Fargo",1940
"Birthday Sessions", 1953
"Such Sweet Thunder", 1957
"Duke Ellington & John Coltrane", 1962
"Ella & Duke At The Cote D'azur", 1966
"Francis A. & Edward K.", 1967
 
 

 
     
Sindicado como el más grande compositor estadounidense el siglo pasado, a Duke Ellington le quedaron pocas cosas "en el tintero". En vida, el célebre "Duque" se paseó con éxito por los mejores escenarios del mundo, y junto a los más talentosos artistas.

 
     

Toda consecuencia tiene su causa, o viceversa. Al menos, eso es lo que indica la lógica, y la historia de la música parece no apartarse demasiado de ella. Por lo mismo, resulta un ejercicio siemrpe efectivo el volver hacia atrás, lo más que se pueda, para entender el origen de los
moviemientos y corrientes más cercanos.

El jazz es, por naturaleza, un estilo en permanente cambio. Es cierto que últimamente ha estado refrigerado a la espera de otra "vuelta de tuerca",
pero durante el siglo XX su evolución y variantes llegó hasta el límite, guiada por las notas de creadores esenciales, como John Coltrane, Miles Davis o el gran Duke Ellington.

El famoso "Duque" nació como Edward Kennedy Ellington en la ciudad de Washington en 1899 y desde joven manifestó su interés hacia la música, tras descubrir a pianistas como James P. Johnson o Fats Waller. El niño apodado "Duke" por sus vecinos -quienes veían en él cierto aire de realeza-, comenzó a estudiar piano a los siete años. A los 17 hizo su debut profesional, en una época en que su gran influencia era el ragtime, sonido precursor del jazz que probablemente muchos de ustedes habrán escuchado en las melodías de su más grande exponente, Scott Joplin ("The entertainer", "Maple leaf").

Un ragtime fue la primera composición de Ellington, llamado "Soda fountain rag".Desde ese punto de partido sencillo, aunque no por eso menos meritorio, el "Duque" evolucionó inevitablemente hacia los arreglos y la dirección,cambiando su instrumento -el piano- por una orquesta.

Su primera agrupación fueron los Washingtonians, junto a quienes grabó un single y su respectivo lado B: "Choo Choo (Gotta Hurry Home)" y "Rainy Nights (Rainy Days)", respectivamente. Junto a estos músicos se abre la época de clubes, en especial el mítico "Cotton Club", en la que la orquesta de Ellington impone su sonido "jungle", con predominancia de bronces y cañas.

Duke escribió más de 2000 piezas, entre las que se incluyen baladas, conciertos sacros, blues, música para ballet, lo cierto es que no podía
decirle que no al piano, el cual -según él- le coqueteaba.

A principios de la década del ’30, Ellington optó por componer obras de más larga duración. Se inclinó por texturas musicales ligadas por un pulso más sutil, aunque igualemente osadas. Al tiempo que se hacía más famoso, regresaba a sus raíces, a la recuperación de su experiencia y cultura afro-americana. En estos años también es que crea algunos standards del repertorio popular estadounidense, tales como "Mood Indigo", "Sophisticated Lady", "In a Sentimental Mood", "Solitude", "Prelude to a Kiss".

Numerosos músicos se pusieron a las órdenes de su batuta, unos más célebres que otros, por cierto. Entre los primeros habría que destacar al virtuoso contrabajista Jimmy Blanton y al mago del saxofón, Ben Webster. La Blanton/Webster Band de Duke Ellington funcionó desde 1939 hasta 1942.

Completaban el grupo Johnny Hodges, Harry Carney en saxofón, el clarinetista Barney Bigard, los trompetistas Rex Stewart y Cootie Williams (Ray Nance lo reemplazaría en 1940) y los trombones de Joe Nanton, Juan Tizol y Lawrence Brown. Sonny Greer en batería y Ellington en las teclas.

Billy Strayhorn se vuelve un nombre vital, al unirse a la banda en 1939. "Strays", lo llamaba Duke, y fue "el" arreglador que pudo comprender y congeniar con el talento del "Duque". Ambos plasamron esta unión en temas como "Lush Life", "Chelsea Bridge", "Passion Flower" o "Blood Count".

Strayhorn -un amigo, casi un hermano para Duke- murió en 1967 dejando a su camarada sobreviviente con una carga de trabajo a medio terminar y con el corazón destrozado. Pero, como sucede con muchos músicos a lo largo de la historia, no tardó en recuperarse y volver a la carga con mayores bríos.
Estaba terminando una década bastante mala para Ellington, en la que los pagos por derechos de autor fueron su tabla de salvación.

Otra muerte, la de Johnny Hodges en 1970, iba a significar la caída definitiva de Ellington y su banda. El 24 de mayo de 1974, a los 75 años, y víctima de una pulmonía, fallecería el músico considerado por algunos como "el más grande compositor del siglo". Hasta ese día seguía creando, pero no con las mismas luces de antaño. ¿Qué más se le podía pedir?


 
 
 
 

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