Toda consecuencia tiene su causa, o viceversa. Al menos,
eso es lo que indica la lógica, y la historia de
la música parece no apartarse demasiado de ella.
Por lo mismo, resulta un ejercicio siemrpe efectivo el volver
hacia atrás, lo más que se pueda, para entender
el origen de los
moviemientos y corrientes más cercanos.
El jazz es, por naturaleza, un estilo en permanente cambio.
Es cierto que últimamente ha estado refrigerado a
la espera de otra "vuelta de tuerca",
pero durante el siglo XX su evolución y variantes
llegó hasta el límite, guiada por las notas
de creadores esenciales, como John Coltrane, Miles Davis
o el gran Duke Ellington.
El famoso "Duque" nació como Edward Kennedy
Ellington en la ciudad de Washington en 1899 y desde joven
manifestó su interés hacia la música,
tras descubrir a pianistas como James P. Johnson o Fats
Waller. El niño apodado "Duke" por sus
vecinos -quienes veían en él cierto aire de
realeza-, comenzó a estudiar piano a los siete años.
A los 17 hizo su debut profesional, en una época
en que su gran influencia era el ragtime, sonido precursor
del jazz que probablemente muchos de ustedes habrán
escuchado en las melodías de su más grande
exponente, Scott Joplin ("The entertainer", "Maple
leaf").
Un ragtime fue la primera composición de Ellington,
llamado "Soda fountain rag".Desde ese punto de
partido sencillo, aunque no por eso menos meritorio, el
"Duque" evolucionó inevitablemente hacia
los arreglos y la dirección,cambiando su instrumento
-el piano- por una orquesta.
Su primera agrupación fueron los Washingtonians,
junto a quienes grabó un single y su respectivo lado
B: "Choo Choo (Gotta Hurry Home)" y "Rainy
Nights (Rainy Days)", respectivamente. Junto a estos
músicos se abre la época de clubes, en especial
el mítico "Cotton Club", en la que la orquesta
de Ellington impone su sonido "jungle", con predominancia
de bronces y cañas.
Duke escribió más de 2000 piezas, entre las
que se incluyen baladas, conciertos sacros, blues, música
para ballet, lo cierto es que no podía
decirle que no al piano, el cual -según él-
le coqueteaba.
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A principios de la década del ’30, Ellington optó
por componer obras de más larga duración. Se
inclinó por texturas musicales ligadas por un pulso
más sutil, aunque igualemente osadas. Al tiempo que
se hacía más famoso, regresaba a sus raíces,
a la recuperación de su experiencia y cultura afro-americana.
En estos años también es que crea algunos standards
del repertorio popular estadounidense, tales como "Mood
Indigo", "Sophisticated Lady", "In a Sentimental
Mood", "Solitude", "Prelude to a Kiss".
Numerosos músicos se pusieron a las órdenes
de su batuta, unos más célebres que otros, por
cierto. Entre los primeros habría que destacar al virtuoso
contrabajista Jimmy Blanton y al mago del saxofón,
Ben Webster. La Blanton/Webster Band de Duke Ellington funcionó
desde 1939 hasta 1942.
Completaban el grupo Johnny Hodges, Harry Carney en saxofón,
el clarinetista Barney Bigard, los trompetistas Rex Stewart
y Cootie Williams (Ray Nance lo reemplazaría en 1940)
y los trombones de Joe Nanton, Juan Tizol y Lawrence Brown.
Sonny Greer en batería y Ellington en las teclas.
Billy Strayhorn se vuelve un nombre vital, al unirse a la
banda en 1939. "Strays", lo llamaba Duke, y fue
"el" arreglador que pudo comprender y congeniar
con el talento del "Duque". Ambos plasamron esta
unión en temas como "Lush Life", "Chelsea
Bridge", "Passion Flower" o "Blood Count".
Strayhorn -un amigo, casi un hermano para Duke- murió
en 1967 dejando a su camarada sobreviviente con una carga
de trabajo a medio terminar y con el corazón destrozado.
Pero, como sucede con muchos músicos a lo largo de
la historia, no tardó en recuperarse y volver a la
carga con mayores bríos.
Estaba terminando una década bastante mala para Ellington,
en la que los pagos por derechos de autor fueron su tabla
de salvación.
Otra muerte, la de Johnny Hodges en 1970, iba a significar
la caída definitiva de Ellington y su banda. El 24
de mayo de 1974, a los 75 años, y víctima de
una pulmonía, fallecería el músico considerado
por algunos como "el más grande compositor del
siglo". Hasta ese día seguía creando, pero
no con las mismas luces de antaño. ¿Qué
más se le podía pedir?
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