Es escocés David Byrne. Nació en Dumbarton,
hace 51 años, aunque sus primeros dos años
de vida los pasó en Glasgow. Su padre, Tom, vive
hoy en Columbia y es un ingeniero electrónico que
desde que David era un infante lo acercó a las tecnologías
de grabación, partiendo por un sencillo tocadiscos.
Byrne tenía dos años cuando su familia se
trasladó a Ontario, Canadá, y luego a Baltimore,
en Estados Unidos, donde pasó su adolescencia. En
ese tiempo es cuando graba sus primeras composiciones gracias
a un estudio caser implementado por su padre (quién
como él, ¿no?).
David tocaba el violín y la guitarra, aficiones
que mantuvo en la Escuela de Diseño de Rhode Island.
Sólo alcanzó a cursar dos semestres, pero
allí conoció al baterista Frantz y a su novia
Weymouth, bajista. Era el germen de Talking Heads, luego
de cuya formación se trasladaron a New York. Allí
se sumó el guitarrista y tecladista Jarry Harrison
y comenzó la historia por todos conocida, inaugurada
por "Talking Heads 77", disco lanzado ese mismo
año.
La década siguiente Byrne desarrolló una
carrera paralela de musicalización dramática.
"The Catherine Wheel" (1981), por ejemplo, es
el score compuesto por el músico para el bailable
de Broadway homónimo.
En 1985 lanza "Music for The Knee Plays", compuesta
para musicalizar segmentos de la ópera "The
Civil Wars", de Robert Wilson. Al año siguiente
corona su debut en la dirección fílmica componiendo
la música para aquella película, "True
Stories".
Pero el pináculo de su carrera en el celuloide es,
sin duda, su trabajo junto a Bernardo Bertolucci en "El
último emperador". Allí compartió
los créditos del score junto a Ryuichi Sakamoto y
Cong Su, con quienes se llevó el Oscar de ese año
(1988).
|
Paradójicamente, el verdadero debut de Byrne como solista
en música popular es el aclamado "Rei Momo",
disco editado en octubre de 1989, y que refleja un momento
musical particular en su carrera, influenciado mayoritariamente
por sonidos latinos.
El 91, Byrne vuelve a colaborar con Robert Wilson para una
obra llamada "The Forest" y en 1992 edita el primer
disco solista tras el quiebre con Talking Heads (el que no
estuvo excento de polémicas). Se llamaba "Uh-Oh",
y estaba más ligado al trabajo de los Talking que a
los sonidos de "Rei Momo".
"David Byrne", su álbum de 1994, lo pone
algo más críptico y menos comercial, tendencia
que revierte con "Feelings", de 1997, donde se atreve
con el hip hop y la música india, o sea, reaparece
el Byrne "explorador" e interesante de tiempos pasados.
Lo mismo se acentúa en "Look into the eyeball",
lo último conocido del artista, que fuera editado en
2001 y que cuenta con la colaboración de Nru, nombre
que por ese entonces llevaba el vocalista de Café Tacuba.
Sonidos africanos, brasileros, confirman la recuperación
del Byrne original y fresco, además de recordarnos
su existencia.
Si bien la historia de los Talking es inmensa y trascendental,
no lo es menos las del Byrne solista, un artista completísimo,
capaz de trasladarse desde un ámbito del arte a otro
como si nada. Como sólo los grandes pueden hacerlo.
|