Cabeza Parlante

El hombre momo
o
"Rei Momo", 1989
"Uh-Oh", 1992
"David Byrne", 1994
"Feelings", 1997
"Look into the eyeball", 2001
 
 

 
     
Conocido por sus coqueteos con los ritmos latinos, este ex integrante de los notables Talking Heads ha tenido una carrera en solitario más que respetable. Una que incluye música para películas e, incluso, la actuación.

 
     

Es escocés David Byrne. Nació en Dumbarton, hace 51 años, aunque sus primeros dos años de vida los pasó en Glasgow. Su padre, Tom, vive hoy en Columbia y es un ingeniero electrónico que desde que David era un infante lo acercó a las tecnologías de grabación, partiendo por un sencillo tocadiscos.

Byrne tenía dos años cuando su familia se trasladó a Ontario, Canadá, y luego a Baltimore, en Estados Unidos, donde pasó su adolescencia. En ese tiempo es cuando graba sus primeras composiciones gracias a un estudio caser implementado por su padre (quién como él, ¿no?).

David tocaba el violín y la guitarra, aficiones que mantuvo en la Escuela de Diseño de Rhode Island. Sólo alcanzó a cursar dos semestres, pero allí conoció al baterista Frantz y a su novia Weymouth, bajista. Era el germen de Talking Heads, luego de cuya formación se trasladaron a New York. Allí se sumó el guitarrista y tecladista Jarry Harrison y comenzó la historia por todos conocida, inaugurada por "Talking Heads 77", disco lanzado ese mismo año.

La década siguiente Byrne desarrolló una carrera paralela de musicalización dramática. "The Catherine Wheel" (1981), por ejemplo, es el score compuesto por el músico para el bailable de Broadway homónimo.

En 1985 lanza "Music for The Knee Plays", compuesta para musicalizar segmentos de la ópera "The Civil Wars", de Robert Wilson. Al año siguiente corona su debut en la dirección fílmica componiendo la música para aquella película, "True Stories".

Pero el pináculo de su carrera en el celuloide es, sin duda, su trabajo junto a Bernardo Bertolucci en "El último emperador". Allí compartió los créditos del score junto a Ryuichi Sakamoto y Cong Su, con quienes se llevó el Oscar de ese año (1988).

Paradójicamente, el verdadero debut de Byrne como solista en música popular es el aclamado "Rei Momo", disco editado en octubre de 1989, y que refleja un momento musical particular en su carrera, influenciado mayoritariamente por sonidos latinos.

El 91, Byrne vuelve a colaborar con Robert Wilson para una obra llamada "The Forest" y en 1992 edita el primer disco solista tras el quiebre con Talking Heads (el que no estuvo excento de polémicas). Se llamaba "Uh-Oh", y estaba más ligado al trabajo de los Talking que a los sonidos de "Rei Momo".

"David Byrne", su álbum de 1994, lo pone algo más críptico y menos comercial, tendencia que revierte con "Feelings", de 1997, donde se atreve con el hip hop y la música india, o sea, reaparece el Byrne "explorador" e interesante de tiempos pasados.

Lo mismo se acentúa en "Look into the eyeball", lo último conocido del artista, que fuera editado en 2001 y que cuenta con la colaboración de Nru, nombre que por ese entonces llevaba el vocalista de Café Tacuba. Sonidos africanos, brasileros, confirman la recuperación del Byrne original y fresco, además de recordarnos su existencia.

Si bien la historia de los Talking es inmensa y trascendental, no lo es menos las del Byrne solista, un artista completísimo, capaz de trasladarse desde un ámbito del arte a otro como si nada. Como sólo los grandes pueden hacerlo.

 



 
 
 
 

Noticias Audioanálisis Brújula Tu Columna Cuerpo y Alma Raices Plug & Play Zona DVD Disco Inmortal El Maestro dice
o