UN NERD SIN VACACIONES

El otro Elvis
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"My aim is true", 1977
"This year's model", 1978
"Armed Forces", 1979
Get Happy!, 1980
"Imperial bedroom", 1982
"Punch the clock", 1983
"Goodbye cruel world", 1984
"King of America", 1987
"Spike", 1988
"Brutal Youth", 1994
"When i was cruel", 2002
 

 



 
     
Con sus clásicos y gruesos anteojos negros, y una pinta más de "mateo" que de rockero, este músico británico irrumpió en la música allá por 1977. La influencia de sus canciones desde ese entonces le ha valido, incluso, un disco tributo. Por algo será.

 
     

Quizá si lo más obvio en Elvis Costello es el origen de su nombre artístico. Bautizado como Declan Patrick MacManus, este músico de origen británico (Londres, 25 de agosto de 1954) decidió renombrarse como Elvis Costello en honor, por supuesto, del "rey del rock" y de su madre, de quien recuperó el apellido.

El resto no tiene nda de obvio. Costello es un mundo aparte en cuanto a música y su manera de componer es reconocible al instante. Especialemente sus letras, caracterizadas por la ironía, la acidez y la agudeza.

Este muchacho tenía quien salir, pues su padre era cantante y trompetista profesional y su madre trabajaba en una tienda de discos. No fue raro, entonces, que a los 18 años dejara la escuela para dedicarse a cantar en locales nocturnos. Vivía en Liverpool por esos días, y decidió mudarse de nuevo a la capital, para fundar varios grupos, ninguno de los cuales trascendió.

Era la época del punk y la irreverencia de los Sex Pistols, años que Costello disfrutaba en demasía. Soñaba también, ser "descubierto" por los ejecutivos de alguna compañía, como era en los '50. Una vez, incluso, fue detenido por tocar en las afueras de una convención del sello CBS.
Finalmente, fue Stiff Records la etiqueta que le dio a Costello la posibilidad de grabar su álbum debut, "My aim is true" (1977). Junto a él estuvo la banda estadounidense Clover y el productor Nick Lowe. En medio de la efervescencia y locura del punk emergía una voz diferente, crítica pero no efectista; sutil, pero no intrasecendente.

Musicalmente, Costello estaba cerca de sus referentes, como The Beatles, Bob Dylan, Burt Bacharach, The Kinks, el sonido Motown, siempre en búsqueda de la melodía perfecta y de la letra precisa. Y no precisamente sobre temas alegres. De hecho, Costello bien podría ser llamado el "cantautor de los perdedores".

Las circunstancias llevaron al cantante a formar su propia banda, the Attractions, con Steve Nieve en teclado, Pete Thomas en batería y Bruce Thomas en bajo. Las canciones de Costello adquirieron un cariz mucho más fiero, y más acorde con el espíritu new wave de la época.

Su primer disco con the Attractions fue "This year's model" (1978), el que tuvo varios singles de éxito, como "Chelsea". Y al año siguiente estaba editando nuevo material, en el disco "Armed Forces".

Costello pasaba por un período de creatividad tremenda, pero también de locura. Es por estos años en que se ve envuelto en polémicas por borracheras que terminaron en peleas, y declaraciones bastante apresuradas.

En 1980, Costello editó Get Happy!, un disco más acelerado que los anteriores. En 1981, y manteniendo su costumbre de un disco por año, apareció "Trust".

"Imperial bedroom" fue su placa de 1982, muy bien recibido por parte de la crítica. Sucesivamente aparecieron "Punch the clock" (1983) y "Goodbye cruel world" (1984). La increíble fertilidad del músico sólo se interrumpió en 1985, en que sólo apareció una compilación.

1986 fue el año de su reaparición, con "King of America", uno de los mejores discos del inglés. "Blood & Chocolate", de 1987, significa su último trabajo con the Attractions y el productor Nick Lowe.
Comienza entonces un camino más personal, cuya primera piedra es "Spike" (1988), disco que incluye su gran hit, co escrito con Paul McCartney, "Veronica". Desde ese entonces sus nuevas publicaciones comenzaron a espaciarse en el tiempo.

En 1994 se reunió de nuevo con los Attractions y Lowe, su productor de siempre, para grabar "Brutal Youth" un disco que incluye un homenaje a Ray Davies (The Kinks), uno de sus compositores favoritos.

De los '90 también se puede rescatar su colaboración con su largamente admirado Burt Bacharach , en el disco "Painted for memory".

Lo más reciente de este tremendo músico con look de "nerd" es el disco "When i was cruel", del año pasado (y que rompió siete años de silencio), cuyos renovados acordes devolvieron la esperanza a sus fans, siempre admiradores de su eclecticismo. Para Costello la cosa es simple: "Una porción de la industria perdió la confianza y ahora le tienen que pedir a un grupo de expertos de otra gente que programa las radios si les gusta o no; o si piensan que otra gente va a responder a esa música. Ahora es una ciencia autocomplaciente e inmortal por causa propia". Todo lo contrario a lo que Costello siempre ha soñado.

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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