UNA DIVA POSMODERNA


Discografìa
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"Debut" - 1993
" Post" - 1995
" Telegram"- 1996
"Homogenic" - 1997
"Selmasongs"– 2000
" Vespertine" - 2001
" Grandes Exitos" - 2002

 



 
     
Amada y odiada por partes iguales, la cantante islandesa Bjork se ha ganado un espacio importante en la historia del rock. Ya sea como vocalista de los Sugarcubes, o como solista, su voz posee esa identidad que muchos se demoran años en encontrar, y que para ella es parte del talento natural.


 
     

"Para los angloparlantes el piélago llamado Islandia es "Iceland", palabra cuya traducción literal es "tierra del hielo". Y no es nada gratuito, pues esta isla-país de alrededor de 272 mil habitantes reina el invierno durante los doce meses del año.

A pesar de ser la segunda isla más grande de Europa -tras la Gran Bretaña-, la distancia la mantenía en un aislamiento cultural que se ha roto solamente en los últimos quince a veinte años.

Una de las principales razones ha sido la irrupción de sus artistas en el escenario mundial.

La más importante, la de una mujer bautizada como Bjork Gudmundsdottir. Nacida en la capital de Islandia, Reykjavik, el 21 de noviembre de 1965, esta verdadera "diva de nuestra posmodernidad" es la mayor -y mejor- embajadora de su tierra en el mundo, aparte de su calidad de artista completa, que se ganó con su debut en el cine.

Sí, pues con su actuación en la película de Lars Von Trier, "Bailarina en la oscuridad", Bjork alcanzó el punto más alto de su carrera artística, al ser elegida la mejor actriz en el Festival de Cine de Berlín. Si ya lo había hecho casi todo en la música (está claro que le queda harto hilo en el carrete), el hecho de debutar en el celuloide, y con éxito, sin duda que la eleva hasta otro status en el mundo artístico.

Ya de niña -a los seis años- Bjork había puesto de manifiesto un talento desbordante, cuando aprende a tocar piano, flauta y a cantar. Sus profesores fueron los que dieron cuenta de su talento a la radio, a través de la que llegó a un

 

sello y, en consecuencia, a grabar su primer y homónimo disco, compuesto por canciones tradicionales islandesas. Tenía 11 años.

Durante su adolescencia la cantante se participó en variados proyectos musicales hasta que, junto a unos amigo, formó un grupo de pop-rock. Eran los Sugarcubes, con quienes estuvo desde 1986 hasta 1992, alcanzando a editar tres discos.

Es que su inquietud creativa le impedía estar anclada al trabajo colectivo. Lo suyo era indagar en sus propias capacidades, que no había sido explotadas del todo. Basta escuchar los dos primeros trabajos de la Bjork solista -"Debut" (1993) y "Post" (1995)- para darse cuenta de la acertada decisión de la islandesa. Así también lo pensó el mundo, el medio y la crítica musical, que la elogiaron y llenaron de premios hasta decir basta.

Desde entonces ya no tuvo que probarle nada a nadie. Por el contrario, sus discos se convirtieron en un material indispensable para los amantes de la música "distinta", con ánimo de cambio permanente. "Homogenic", de 1997, nos mostró, por ejemplo, a una Bjork más reflexiva, casi instrospectiva y mucho más comprometida con el entorno. Y qué decir de "Vespertine" (2001) una oda a la melancolía, en el que quizá sea su trabajo más oscuro. Entre medio, el 2000, se dio maña de escribir las canciones para "Bailarina en la oscuridad", las que fueron editadas en un disco llamado "Selmasongs" (por el nombre de su personaje en la película.

Vino a Chile en 1998 y se despachó un show solidísimo e inolvidable, mezcla de lo mejor de lo acústico (incluido un cuarteto de cuerdas) y lo más intenso de la electrónica. Una fusión que Bjork ha sabido colorear con sus propios tintes, y con ese toque sutil de ternura e inocencia que la hace única. Aunque a muchos no les guste.

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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