| Karen Carpenter
vino al mundo en la ciudad de New Heaven, en el estado norteamericano
de Connecticut, el 2 de marzo de 1950. Fue la segunda hija
del matrimonio conformado por Harold y Agnes Carpenter, quienes
en octubre de 1946 habían dado a luz a su primogénito
Richard. Éste, a muy temprana edad, manifestó
interés y talento por la música, por lo que,
desde muy pequeño realizó estudios de piano,
revelándose entonces como un pequeño prodigio
en este instrumento.
Karen, por su parte, expresó la misma
inclinación por el mundo musical, pero, en su caso,
fue la flauta el instrumento elegido, opción que desafortunadamente
no obtuvo el acierto de su hermano mayor. Por ello, entrando
en la adolescencia, decidió abandonarla para estudiar
batería, una disciplina poco común, al menos
por esos años, entre las mujeres. Este dato no fue,
sin embargo, impedimento alguno para que rápidamente
se convirtiera en una excelente intérprete y, junto
a Richard, empezara a participar en concursos y animar fiestas
escolares. Paralelamente, Karen se inicia en el canto y descubre
que posee una hermosa voz que además domina con pericia.
En 1966, los hermanos Carpenter su unen a
su amigo Joe Osborne y forman un trío con el que graban
algunos temas de jazz y editan quinientas copias de un single
con la canción Looking for Love, que -dos años
después y, tras haber ganado bajo el nombre de Spectrum
el concurso de bandas emergentes más importante de
los Estados Unidos (la famosa Batalla de las Bandas, que se
realizaba cada año en el Hollywood Bowl)- llegó
a las manos del músico y productor Herp Albert (famoso
por sus éxitos radiales instrumentales junto a su conjunto
Tijuana Brass y fundador del sello A&M). Albert decide
contratarlos y producir, a comienzos de 1969, Offering, obra
prima del ahora dúo que, por cierto, ya había
adoptado el nombre de The Carpenters.
Offering, fue con posterioridad rebautizado
como Ticket to Ride, por una versión del tema de los
Beatles incluida en el disco, que fue elegida como single
de éste para promocionarlo en las radioemisoras. Ahora
bien, y ciertamente no fue esa la canción que catapultó
a los Carpenters al éxito, sino el inolvidable Close
To You, escrita por el genial compositor Burt Bacharach, que
en su primera edición como disco sencillo logró
vender más de trescientas mil copias y encumbrarse
en lo más alto de las listas de popularidad del año
siguiente.
Tras el rotundo triunfo de Close To You,
los Carpenters emprenden una gira a Europa y Japón
a tablero vuelto y se convierten en una verdadera máquina
de éxitos radiales (We've Only Just Begun, Rainy Days
and Mondays, Superstar, For All We Know, Top of the World
y Please Mr. Postman, entre muchos otros) llegando a ubicar
20 de sus canciones entre las 40 más escuchadas de
la década del setenta.
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Su estilo limpio
e inocente, que contrastaba completamente con el carácter
dominante en la música popular de esos años
–definido más bien por potentes bandas de rock
y grandilocuentes y parafernálicos solistas- les valió
fuertes críticas de parte del medio musical, que en
ningún caso consiguieron opacar los logros de la banda.
Aquel éxito en apariencia imparable
se tradujo en una contundente agenda de grabaciones, conciertos,
presentaciones y especiales de televisión (incluso
en 1971 llegaron a tener una serie propia llamada "Make
your own kind of music" (Haz tu propio tipo de música);
proceso que provocaría en el dúo una fuerte
presión y eventualmente desencadenaría la adicción
a tranquilizantes, de parte de Richard, y un cuadro de anorexia
nerviosa en Karen. La recordada vocalista habría dado
rienda suelta a esta enfermedad tras leer un mal intencionado
comentario en la prensa, donde la definían irónicamente
como “la regordeta baterista”.
Durante una presentación en Las Vegas,
a mediados de los setenta, Karen Carpenter sufrió un
desmayo y debió ser internada de urgencia en un hospital,
donde se descubrió que, debido a su adicción
a las dietas y las pastillas para adelgazar, se encontraba
15 kilos debajo de su peso normal, por lo que debió
tratarse con un psicoterapeuta en Nueva York. Mientras tanto,
Richard también sufrió una crisis nerviosa y
debió internarse para curar su adicción a los
tranquilizantes.
En 1979, la chica Carpenter decide grabar
un disco en solitario bajo la batuta del connotado productor
Phil Ramone, pero, ni la compañía discográfica
ni su hermano aprobaron el resultado y la placa no vio la
luz sino hasta 1996.
En 1981, los Carpenters vuelven a grabar
juntos y editan el larga duración Made In America,
sin mayor repercusión, salvo por el single Touch me
When We’re Dancing, que obtuvo un éxito relativo.
A esa altura, Karen Carpenter enfrenta otra
crisis nerviosa tras la separación de su marido Tom
Burris y recae en su adicción a los laxantes, por lo
que debe ser tratada nuevamente. Un año y medio después,
cuando aparentemente presentaba signos de recuperación,
es encontrada muerta por su madre el 4 de febrero de 1983.
Tenía apenas 32 años.
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