El pasado 2 de marzo, la cantante Karen Carpenter, poseedora de una de las voces más dulces y hermosas de la música popular del siglo veinte, habría cumplido 57 años. Lamentablemente un paro cardiaco, originado por complicaciones derivadas de la grave anorexia nerviosa que padecía, acabó con su vida a comienzos de 1983 -justo un mes antes de cumplir treinta y tres años-, dejando a su grupo, The Carpenters, sin su voz principal.

Por Mauricio Melo
 
 

Karen Carpenter vino al mundo en la ciudad de New Heaven, en el estado norteamericano de Connecticut, el 2 de marzo de 1950. Fue la segunda hija del matrimonio conformado por Harold y Agnes Carpenter, quienes en octubre de 1946 habían dado a luz a su primogénito Richard. Éste, a muy temprana edad, manifestó interés y talento por la música, por lo que, desde muy pequeño realizó estudios de piano, revelándose entonces como un pequeño prodigio en este instrumento.

Karen, por su parte, expresó la misma inclinación por el mundo musical, pero, en su caso, fue la flauta el instrumento elegido, opción que desafortunadamente no obtuvo el acierto de su hermano mayor. Por ello, entrando en la adolescencia, decidió abandonarla para estudiar batería, una disciplina poco común, al menos por esos años, entre las mujeres. Este dato no fue, sin embargo, impedimento alguno para que rápidamente se convirtiera en una excelente intérprete y, junto a Richard, empezara a participar en concursos y animar fiestas escolares. Paralelamente, Karen se inicia en el canto y descubre que posee una hermosa voz que además domina con pericia.

En 1966, los hermanos Carpenter su unen a su amigo Joe Osborne y forman un trío con el que graban algunos temas de jazz y editan quinientas copias de un single con la canción Looking for Love, que -dos años después y, tras haber ganado bajo el nombre de Spectrum el concurso de bandas emergentes más importante de los Estados Unidos (la famosa Batalla de las Bandas, que se realizaba cada año en el Hollywood Bowl)- llegó a las manos del músico y productor Herp Albert (famoso por sus éxitos radiales instrumentales junto a su conjunto Tijuana Brass y fundador del sello A&M). Albert decide contratarlos y producir, a comienzos de 1969, Offering, obra prima del ahora dúo que, por cierto, ya había adoptado el nombre de The Carpenters.

Offering, fue con posterioridad rebautizado como Ticket to Ride, por una versión del tema de los Beatles incluida en el disco, que fue elegida como single de éste para promocionarlo en las radioemisoras. Ahora bien, y ciertamente no fue esa la canción que catapultó a los Carpenters al éxito, sino el inolvidable Close To You, escrita por el genial compositor Burt Bacharach, que en su primera edición como disco sencillo logró vender más de trescientas mil copias y encumbrarse en lo más alto de las listas de popularidad del año siguiente.

Tras el rotundo triunfo de Close To You, los Carpenters emprenden una gira a Europa y Japón a tablero vuelto y se convierten en una verdadera máquina de éxitos radiales (We've Only Just Begun, Rainy Days and Mondays, Superstar, For All We Know, Top of the World y Please Mr. Postman, entre muchos otros) llegando a ubicar 20 de sus canciones entre las 40 más escuchadas de la década del setenta.

Su estilo limpio e inocente, que contrastaba completamente con el carácter dominante en la música popular de esos años –definido más bien por potentes bandas de rock y grandilocuentes y parafernálicos solistas- les valió fuertes críticas de parte del medio musical, que en ningún caso consiguieron opacar los logros de la banda.

Aquel éxito en apariencia imparable se tradujo en una contundente agenda de grabaciones, conciertos, presentaciones y especiales de televisión (incluso en 1971 llegaron a tener una serie propia llamada "Make your own kind of music" (Haz tu propio tipo de música); proceso que provocaría en el dúo una fuerte presión y eventualmente desencadenaría la adicción a tranquilizantes, de parte de Richard, y un cuadro de anorexia nerviosa en Karen. La recordada vocalista habría dado rienda suelta a esta enfermedad tras leer un mal intencionado comentario en la prensa, donde la definían irónicamente como “la regordeta baterista”.

Durante una presentación en Las Vegas, a mediados de los setenta, Karen Carpenter sufrió un desmayo y debió ser internada de urgencia en un hospital, donde se descubrió que, debido a su adicción a las dietas y las pastillas para adelgazar, se encontraba 15 kilos debajo de su peso normal, por lo que debió tratarse con un psicoterapeuta en Nueva York. Mientras tanto, Richard también sufrió una crisis nerviosa y debió internarse para curar su adicción a los tranquilizantes.

En 1979, la chica Carpenter decide grabar un disco en solitario bajo la batuta del connotado productor Phil Ramone, pero, ni la compañía discográfica ni su hermano aprobaron el resultado y la placa no vio la luz sino hasta 1996.

En 1981, los Carpenters vuelven a grabar juntos y editan el larga duración Made In America, sin mayor repercusión, salvo por el single Touch me When We’re Dancing, que obtuvo un éxito relativo.

A esa altura, Karen Carpenter enfrenta otra crisis nerviosa tras la separación de su marido Tom Burris y recae en su adicción a los laxantes, por lo que debe ser tratada nuevamente. Un año y medio después, cuando aparentemente presentaba signos de recuperación, es encontrada muerta por su madre el 4 de febrero de 1983. Tenía apenas 32 años.

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