UN RÍO DE LÁGRIMAS

Dulce y melancólico
o
"Grace", 1994
"Sketches (For My Sweetheart the Drunk)", 1998.
 
 

 
     
Ahogado, en una de las muertes más trágicas que puedan tenerse, terminó sus días Jeff Buckley. Un hombre con sangre de compositor (su padre era Tim Buckley) y destinado al sufrimiento, el que alcanzó a expresar en un maravilloso disco en vida y en otro que tuvo que ser póstumo.

 
     

Se convirtió en mito en tiempo récord. Claro, pues contaba solamente con un disco de estudio cuando la muerte se lo llevó a través de las aguas del río Missisipi.

Jeff Buckley tenía apenas 30 años (había nacido en 1966, en el condado de Orange) y esa única placa, llamada "Grace", lo había elevado a la categoría de genio, pues había sido considerada como uno de los mejores discos del año '94.

"Tenía a quién salir", como decían las viejitas de antes. Su padre era Tim Buckley, fabuloso cantautor de culto que vivió su época de mayor lucidez creativo durante los años sesenta. Paradójicamente, en una de esas casualidades que de repente tiene la vida, también murió de manera repentina y trágica. Esa vez, eso sí, la responsabilidad había sido de él, al sobrepasarse en su adicción, la heroína.

"Jeff Buckley era una gota pura en un océano de ruido", dijo de él Bono hace unos años. Todos habían quedado atónitos al enterarse de la partida del más promisorio de los "songwriters" de la década de los noventa. A pesar de no ser muy conocido por el "gran público", fueron los medios y los mismos músicos quienes habían reconocido su calidad, por suerte, a tiempo.

Buckley tenía un don divino para emocionar al instante, incluso cuando interpretaba versiones de canciones que no eran de él, pero que hacía suyas con el respeto y la calidad de un mago. ¿Letras? Tristemente bellas, como la del tema que dio nombre disco, "Grace".

"There's the moon asking to stay Long enough for the clouds to fly me away Well it's my time coming, I'm not afraid to die"

"Hay una luna pidiéndome que me quede tanto como las nubes que me piden que me vaya. Bueno, mi hora se acerca, no tengo miedo de morir."

Después de empezar a tocar la guitarra en la secundaria, Jeff se fue a Los Angles a estudiar música. Al mismo tiempo, tocaba en grupos de jazz y hasta en uno de reggae, como Shinehead. Como una película, Gods & Monsters, se llamó el proyecto que emprendió junto al guitarrista Gary Lucas, el que no duró mucho. Quedaba el camino abierto para que Buckley iniciara su carrera solista, con un EP que hoy es pieza de colección: "Live at sin-e".

Tras esa tímida aparición vendría "Grace" (1994) y todo lo que mencionábamos antes. El 29 de mayo de 1997, en un momento de su vida en que preparaba su segundo LP, el cantante se encontraba en las cercanías del río Mississipi, al que espontáneamente se lanzó, con ropa, pues tenía ganas de nadar. Su cuerpo no volvió a verse hasta el 4 de junio, cuando fue encontrado muerto cerca de Bale Street. Terminaba una vida y comenzaba la leyenda.

Su madre se encargó de mentener fresco el sonido Buckley en nuestros corazones al permitir la edición de "Sketches (For My Sweetheart the Drunk)", una compilación de material inédito aparecida en 1998, y un álbum en vivo, "Mystery White Boy", dos años después. Pequeños homenajes para la gran figura de Buckley, cuya corta carrera ha sido una influencia para toda una generación de músicos.


 
 
 
 

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