Se convirtió en mito en tiempo
récord. Claro, pues contaba solamente con un disco
de estudio cuando la muerte se lo llevó a través
de las aguas del río Missisipi.
Jeff Buckley tenía apenas 30 años (había
nacido en 1966, en el condado de Orange) y esa única
placa, llamada "Grace", lo había elevado
a la categoría de genio, pues había sido considerada
como uno de los mejores discos del año '94.
"Tenía a quién salir", como decían
las viejitas de antes. Su padre era Tim Buckley, fabuloso
cantautor de culto que vivió su época de mayor
lucidez creativo durante los años sesenta. Paradójicamente,
en una de esas casualidades que de repente tiene la vida,
también murió de manera repentina y trágica.
Esa vez, eso sí, la responsabilidad había
sido de él, al sobrepasarse en su adicción,
la heroína.
"Jeff Buckley era una gota pura en un océano
de ruido", dijo de él Bono hace unos años.
Todos habían quedado atónitos al enterarse
de la partida del más promisorio de los "songwriters"
de la década de los noventa. A pesar de no ser muy
conocido por el "gran público", fueron
los medios y los mismos músicos quienes habían
reconocido su calidad, por suerte, a tiempo.
Buckley tenía un don divino para emocionar al instante,
incluso cuando interpretaba versiones de canciones que no
eran de él, pero que hacía suyas con el respeto
y la calidad de un mago. ¿Letras? Tristemente bellas,
como la del tema que dio nombre disco, "Grace".
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"There's the moon asking to stay
Long enough for the clouds to
fly me away Well it's my time coming, I'm not afraid to die"
"Hay una luna pidiéndome
que me quede tanto como las nubes que me piden que me vaya.
Bueno, mi hora se acerca, no tengo miedo de morir."
Después de empezar a tocar la guitarra en la secundaria,
Jeff se fue a Los Angles a estudiar música. Al mismo
tiempo, tocaba en grupos de jazz y hasta en uno de reggae,
como Shinehead. Como una película, Gods & Monsters,
se llamó el proyecto que emprendió junto al
guitarrista Gary Lucas, el que no duró mucho. Quedaba
el camino abierto para que Buckley iniciara su carrera solista,
con un EP que hoy es pieza de colección: "Live
at sin-e".
Tras esa tímida aparición
vendría "Grace" (1994) y todo lo que mencionábamos
antes. El 29 de mayo de 1997, en un momento de su vida en
que preparaba su segundo LP, el cantante se encontraba en
las cercanías del río Mississipi, al que espontáneamente
se lanzó, con ropa, pues tenía ganas de nadar.
Su cuerpo no volvió a verse hasta el 4 de junio, cuando
fue encontrado muerto cerca de Bale Street. Terminaba una
vida y comenzaba la leyenda.
Su madre se encargó de mentener fresco el sonido Buckley
en nuestros corazones al permitir la edición de "Sketches
(For My Sweetheart the Drunk)", una compilación
de material inédito aparecida en 1998, y un álbum
en vivo, "Mystery White Boy", dos años después.
Pequeños homenajes para la gran figura de Buckley,
cuya corta carrera ha sido una influencia para toda una generación
de músicos.
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