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En
el ámbito de las grabadoras digitales basadas en disco
se han movido las cosas. Han bajado los precios, aumentado
las pistas, aumentado
el tamaño del disco duro interno, trabajamos en 24
bits, mezclas automatizadas, lo que Ud. quiera. Entonces,
¿cómo hacer la diferencia ante los ojos del
músico, eterno soñador, rogando por ser convencido
de que hay que comprar tal o cual aparato?
¿Les tinca batería y bajo programables? Es decir,
no un generador de ritmos primario que sirva de click. No.
Una batería programable y un bajo programables, cada
uno con su secuenciador. Este es un chiche serio. Buenas baterías,
buenos bajos.
Agréguese un procesador multiefectos interno extremadamente
poderoso -nunca había sido tan simple y tan cercano
ponerle distorsión a toda la batería, por ejemplo-
que se puede asignar a las señales de entrada, a las
pistas o al master. Increíble, pues, hombre.
Podríamos
agregar que la disposición de controles en el aparato
puede no
ser de lo más estándar, pero a la hora de los
quiubos resulta tener buen
“feng shui” detrás. Esto hace que la típica
dificultad de los aparatos chicos, pero con muchas ganas -
acceso difícil a los parámetros-, esté
ausente. Ergo, trabajáis más rápido,
gentilhombres.
Tiene secciones claramente establecidas que facilitan bastante
la navegación. Una pantalla LCD backlit que funciona
bien en la entrega de información en el área
chica.
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Con
esto se termina de configurar un aliado poderoso para el compositor
peregrino que hay en tí. Debería sobresalir
precisamente al lado del compositor solitario; el guitarrista
que la compre debería reírse un mes completo
por lo menos.
Para el cantautor 2002 debería ser una herramienta
muy útil para pasar rápido por la construcción
de una buena base y dedicarse de lleno a las melodías
y voces, que es donde está la plata. Qué ordinario...
Los autoacompañamientos como tendencia en sintetizadores,
multitracks etc., te dan una ventaja acoplada a un problema.
Si la usas para realizar TUS ideas, todo bien. Si dejas que
las ideas las ponga la máquina, estás frito.
Pero, como siempre, hay que saber meterse en las patas de
los caballos.
Si nos vamos al pelambre se puede decir que tiene pocas entradas,
que no graba más de dos pistas simultáneas,
que no sirve café. Pero no estamos para pelar.
Ponte nervioso, dale vueltas, y...
Carlos Cabezas.
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