Físicamente
del tamaño de un mezclador pequeño, tiene 9
“faders” Penny & Giles (usados en consolas
de medio millón de dólares como las SSL y Neve),
alrededor de 40 botones asignables, controles de transporte
y un “jog wheel” para acometer todo tipo de parámetros
y variables.
Para que sirve?
Se impone una intro al tema.
Antes del advenimiento del mouse, como
mensajero que nos lleva de la manito a las carreteras digitales
de distintos ámbitos, el mundo de la producción
musical se inclinaba ante las consolas de gran formato.
Pasamos de grabadoras de 8 pistas -años
70- a 16, 24.....48 pistas y de consolas de mezcla de 16 a
96 o más pistas sin problemas.
Del “bass y treble” por canal
pasamos a preamplificadores con compresores, gates, de-essers,
ecualización paramétrica, buses al por mayor,
automatización, faders motorizados, etc. que convirtieron
las consolas en portaviones.
Las consolas análogas operan en
el principio de un botón o control por parámetro
y crecieron con las ganas de tener acceso a una cantidad cada
vez más grande de parámetros disponibles al
momento de mezclar.
De esta manera el ingeniero “interpreta
la consola” al momento de mezclar.
La consola se convierte en un instrumento, con una gestualidad
y una fluidez de movimientos que le dan vida a la mezcla.
Hoy existen grandes consolas análogas y digitales en
los estudios más grandes del planeta.
Y pasó el mouse.
Hoy hay diversos softwares(Pro Tools, Nuendo,
Cubase, Digital Performer, Sonar, Cakewalk, etc…), estaciones
de trabajo digitales, con mezcladores virtuales que permiten
un trabajo tan fino como el de estas grandes consolas.
Obviamente hay claras diferencias en muchos
aspectos, pero los computadores han acercado la producción
musical profesional a los músicos de muchas maneras.
Si en una gran consola hay un “channel
strip”, o canal, que tiene un “fader” motorizado,
botones de mute, solo, automatización etc… y
una sección de ecualización y dinámicos
y mucho más, el software trae más o menos lo
mismo pero distribuido en distintas pantallas. Los parámetros
se ajustan numéricamente en lugar de presionando o
moviendo botones.
No hay mucho que alegar cuando estos softwares
te dan acceso a tantos parámetros y ajustes de sonido
con solo un click del mouse.
Pero se alega.
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Se dice entonces
que la mezcla se convierte en una cantidad insufrible de clicks,
que no tiene onda, que ya no se interpreta la consola, que
es igual a secuenciar paso-a-paso en vez de tocando un teclado
en tiempo real, que es tedioso. Que no tiene la pasión
de la interpretación.
Para que sirve entonces el Mackie Control?
Sirve para agregarle esa cosa mas lúdica
e intepretativa del trabajo de una consola análoga,
al trabajo con softwares digitales de audio en un computador.
Un controlador como el Mackie Control no
sólo agrega el estímulo de volver a las perillas,
además agrega eficiencia. Al tener acceso directo,
manual y visual, a los distintos parámetros, se trabaja
bastante más rápido.
Si nunca usaste una consola de verdad y
naciste clickeando puede ser difícil entender la necesidad
de gastar en algo que no suena, que no trae efectos, que no
tiene acceso a internet ni sirve prara chatear, que sólo
duplica los controles que ya tienes en tu software favorito
que manejas tan diestramente “haciendo hablar al mouse”.
Pero una vez que disfrutes del perilleo
y del control en tiempo real te vas a dar cuenta que hay otros
detalles creativos que le son inherentes.
Más al grano, Mackie Control puede
trabajar con los softwares más populares del mercado,
Pro Tools, Nuendo, Cubase SX y SL, Sonar, Samplitude y Sequoia
de Magix, Digital Performer de MOTU, Cool Edit Pro de Syntrillium,
Logic Studio y Logic Platinum de Emagic, entre otros. Es expandible
en módulos y además se esperan distintos tipos
de módulos, sin faders por ejemplo, para dar cuenta
de tanto sintetizador virtual que hay dando vuelta.
Cuando se evalúa las capacidades
del Mackie Control, realmente se estan evaluando las implementaciones
del software, con su driver asociado, que se va a usar con
el Mackie Control. Esto es porque los los que desarrollan
los programas son los encargados de asignarles funciones a
cada control de la consola.
El precio, importante dato, es absolutamente
aterrizado. Una fracción de lo que solían costar
semejantes sofisticaciones tecnológicas.
El Mackie Control finalmente es un aparato
fino. Diseño y funcionalidad de excelente nivel, los
faders Penny & Giles (se pasaron) se sienten muy bien
al tacto y te trae el aroma de las grandes consolas a tu humilde
morada.
También te trae la pasión
y el deseo a la mezcla. Sin moverte de tu santuario.
Get a mix!
Cabezas
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