| Tirándose
cara de rata con la analogía obvia, el Karma te hace
revisitar el estado de cierto principios básicos acerca
de la creatividad, el trabajo artístico y la búsqueda
del ser original...Me “marié”. Retomaremos mas adelante.
Aterrizando, entonces, se puede
decir que la gracia del Karma es la capacidad que posee de
generar frases melódicas, ritmos, patterns, grooves...En
resumen, secuencias musicales de los mas diversos tipos. Estos
engendros pueden, a su vez, ser alterados en tiempo real (¿existe
el tiempo irreal?) en términos de tempo, velocidad,
filtro, notas etc.
El resultado puede ser espantoso...o
realmente interesante en términos musicales.
Si te pones pesado, puedes decir
que es otro teclado-juguete hogareño, con
auto-acompañamiento que le da facilidades al incompetente
para pasar por músico hecho y derecho. Uy!
Pero, para qué ponerse
pesado...
En cambio, puedes decir que es
un Instrumento que facilita la liberación de esa tremenda
energía creativa que hierve incandescente en tus entrañas
y busca desesperadamente ver la luz. Ahí sí.
El Karma es un teclado basado
en el Tritón de la Korg. Se puede decir, grosso modo,
que es un Tritón sin la parte del sampler.
¿Que es el Tritón?
El Tritón es un tecladote que sacó la Korg hace
un rato y que además de sonar excelente, traer un secuenciador
onda Korg, potente, un sampler full pasto incorporado, SCSI
y otras delicias, mostró los primeros aires de esta
tecnología KARMA, que vendría a significar algo
así como Kay Algorithmic Real-time Music Architecture
o Arquitectura Algorítmica de Música en Tiempo
Real de Kay (sepa moya, igual alabamos la capacidad de acomodar
siglas de Korg).
¿Quién es Kay?
Stephen Kay, músico y programador que lleva 7 años
trabajando en los algoritmos en cuestión y que ha ganado
6 patentes por sus fechorías. El hombre buscaba maneras
de hacerse la vida más fácil a la hora de componer
y terminó ganando plata. Cualquiera se equivoca.
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Decíamos
que está basado en el Tritón y suena igual de
bien, secuenciador a
la altura, efectos espléndidos, buenas baterías.
Estupendo.
En el corazón
del Karma (Ommmmmmmmmm) hay 1.190 algoritmos (Generated Effects)
que transforman las notas que se tocan, los cambios en los
controles/perillas, botones, joystick o cualquier controlador
MIDI del teclado, en ideas musicales. Por ejemplo, puedes
hacer un acorde de tres notas y escucharlo arpegiando en dos
octavas, mueves un dedo a otra nota y, dependiendo de la velocidad,
el nuevo arpegio puede sonar mas rápido o mas lento,
o la frase del arpegio puede cambiar, produciendo entonces
una especie de acompañamiento inteligente.
Hay categorías
de algoritmos (Keyboard, Bell/Mallet, Guitar, Bass, Ethnic
etc.) que ayudan a generar partes instrumentales musicalmente
apropiadas y con el lenguaje de cada instrumento.
Entonces, señores, estamos
ante la presencia de bastante más que un simple arpegiador;
quizá estamos con ese compañero de largas horas
de improvisación, con ese amigo que aporta melodías
y acompañamientos
estoicamente, con el compadre que aguanta sin chistar nuestros
aburridos e interminables solos de lo que sea. Quemasquerí?
El instrumento realmente te hace
trabajar más rápido y, si eres de los que les
da lata demorarse tanto en armar una base decente para trabajar,
podrás apreciar la ayuda. Puedes llegar raudo a resultados
musicalmente impresionantes, pero así también
puedes producir fomedades de marca mayor, sin arrugarse en
los dos casos. ¡Si te gusta improvisar y revisarte el
ombligo con solos atómicos, estás dado!
Yo diría que hay que comprárselo
sin asco. Tenerle miedo no existe.
Te lo comes o te come, fair enough!
Sin remordimientos.
Carlos Cabezas.
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