| Cuesta
encontrar el estudio de Prabha, o mejor dicho, Juan Pablo
Quezada,
quizá el productor musical de más bajo perfil
por estos días. En el sector
más desconocido -o escondido- de la comuna de Ñuñoa
está ubicado su
refugio, absolutamente despojado de publicidad, al que sólo
se accede
gracias al clásico dato "de oídas".
Es que a Prabha no le gusta la parafernalia, todo lo contrario,
ama la
tranquilidad y las satisfacciones de trabajar con quienes
lo buscan, ya sea
por amigos en común, o por una recomendación
lejana. Y llevar su actividad
de esta forma no le ha resultado mal. De hecho, hace bastante
tiempo que trabaja en un ritmo constante, y ha podido incluso
conciliar los nombres de sus "clientes" con estilos
-y propuestas- que son de su propio gusto.
¿Cómo
se gesta tu relación con la música?
"Yo creo que a todos los que estamos involucrados siempre
nos llamó la atención. Pero me acuerdo de haber
tenido 11 o 12 años, haber escuchado a Peter Gabriel,
y haber quedado pasmado, en un estado de shock emocional.
No es que me haya gustado la música, sino que emocionalmente
me pasó algo con él. Eso me marcó...eso
de darme cuenta de que la música e produce estados
de ánimo o de consciencia."
Tú optaste primero por hacer música
por tí mismo. ¿Cómo tomaste esa determinación?
"Bueno, salí del colegio y mi primera decisión
fue estudiar diseño gráfico. A los dos años
caché que no iba por ahí y estudié sonido...bueno,
paralelamente siempre estaba haciendo música...desde
el colegio".
¿Qué tipo de música hacías
en el colegio, por ejemplo?
"Hacía heavy metal, tocaba guitarra, canciones
de Metallica, por ejemplo (sonríe al ver mi cara de
extrañeza), y cosas así. Todavía me gusta
Metallica, y puedo grabar algo bastante pesado y entender
de qué se trata el lenguaje. Después me metí
a la fusión, luego al new age, y después al
pop, música de teleseries y cosas que fueron bastante
exitosas. Haciendo música pasé por todo, pero
a la hora de decidir qué era lo que tenía que
hacer, a lo que me iba a dedicar, elegí el sonido,
y en eso estoy desde hace diez años."
Entre los proyectos de Quezada destacan la formación
en 1990 del grupo Equs, junto al hoy solista Subhira, con
el cual publicó dos discos;"Gambassi" (1991)
y "Equs" (1993). En 1996 crea junto a Sol Aravena
el dúo Sol Azul, con el que edita "Historia Leyenda"
bajo etiqueta Warner Music, y con el que compone el tema central
para la teleserie "Adrenalina".
¿Cuáles
han sido las mayores satisfacciones del trabajo detrás
de las perillas, por sobre el del músico?
"Son cosas distintas, tienen que ver con aspiraciones
diferentes. Yo en un momento me dije: si quiero ser guitarrista
requiero aprender ciertas cosas. Y eso no me atraía.
No me atraía, por ejemplo, ser guitarrista de sesión,
leer a primera vista. Me gustan las cosas tangibles, las cosas
gratas del oficio...después de cierto tiempo tú
puedes ver un diso, un producto terminado, te puedes sentar
y escucharlo. A veces escucho alguna música y me digo
pucha, podría grabar yo esto; y hago vudú, pongo
mi energía, para que las cosas resulten y los músicos
terminan grabando conmigo. He tenido la suerte de grabar con
tremendo músicos como Antonio Restucci, Francesca Ancarola,
Joakín Bello, Tita Parra, Tropiflaite, cosas de música
clásica, estilos super variados. Hasta Ráfaga,
aunque no soy para nada un fanático del sound, es interesante
aprender cuál es el lenguaje de cada estilo. Considerando
lo chico que es el mercado y el país, no podría
dedicarme a hacer cosas de un solo estilo."
¿Cómo
manejas este cambio de códigos tan seguido?
"Es entretenido, porque tienes que aprender cómo
funciona. Hace poco terminé de grabar un disco de hip
hop y yo nunca había tenido esa cultura. Era cosa de
sentarse, escuchar, y hacerle caso a los músicos. Es
super importante escuchar lo que te están diciendo
los músicos. Muchos sonidistas no los escuchan, salen
de la escuela con este criterio, que yo encuentro bastante
ridículo, una suerte de ego de qué es lo que
está bien, pues ellos estudiaron sonido. Y en realidad
uno estudia sonido en Chile, te titulas, y no sabes nada,
no hay nada de práctica. Un guitarrista que se titula
de guitarrista pasa ensayando horas durante años; uno
que se titula de sonidista grabó una hora a la semana
durante un año. Con 52 horas de estudio nadie hace
una pega decente, a menos que sea un superdotado. Los únicos
que te pueden ayudar son los músicos. Tú sales
de estudiar y tus amigos son los músicos. Si estás
trabajando en vivo, y el tipo te dice súbele a la guitarra,
es porque probablemente tiene razón, porque lo ve desde
otra perspectiva."
¿No
te da lata que tu trabajo no sea tan reconocido, o que la
gente no sepa
la importancia que tienen los productores?
"Es que es un trabajo donde uno pasa más desapercibido.
Yo, por ejemplo, no tengo la personalidad de ser pop star.
Tiene que ver con dónde uno se siente cómodo.
Yo me siento bien encerrado en el estudio, trabajando en relaciones
de meses con una o dos personas, en que te tienes que llevar
bien, tiene que haber una onda de trabajao y no me interesa
figurar mucho. Excepto entre mis posibles clientes. O sea,
si tú tienes el reconocimiento de los músicos,
bienvenido, porque eso significa que lo estás haciendo
bien tu trabajo. Pero, más allá de eso, yo creo
que los productores e ingenieros están donde tienen
que estar."
|
 |
¿Qué
piensas de la participación creativa del productor
en el trabajo de un grupo?
"Yo creo que esa participación es básico.
Yo, al menos, trato de hacerlo. Hay una línea bien
invisible que limita el donde tienes que meter mano y donde
no. Hay veces que llegan grupos a grabar, específicamente
con configuración de banda y tienes que ser super respetuoso
de qué es lo que está ocurriendo, cuáles
son los arreglos y cuál es tu participación
en el asunto. Hay que ver también si te están
pidiendo que seas productor de verdad, o que seas ingeniero.
Un ingeniero graba.
Un productor es algo muy distinto, es alguien que tiene derecho
a cortar el queque y decir que sí o que no. A mí
habitualmente lo que me pasa es que siento que estoy haciendo
coproducciones, reconocidas por la gente con la que yo trabaje
o no. En un gran grado tengo influencia en lo que está
pasando. Creo que dos cabezas piensan mejor que una".
¿Has tenido alguna vez un problema con un músico
por este tema?
"No. Recuerdo que una sola vez en estos diez años
de pega no pude enteder lo que un músico quería
(no lo voy a nombrar aquí). Es frustrante, porque a
mí me gusta que les guste. Para mí es importante
que después de un día de trabajo el músico
se vaya feliz. Si el tipo me da la mano, me mira a los ojos
y me dice gracias, para mi es fantántisco, eso es lo
que le da sentido a mi vida. No porque necesite el reconocimiento,
sino porque siento que fui capaz de trabajar en cooperación.
Es super delicado, porque uno puede ofender a un músico
fácilmente. Mucha gente no considera la importancia
que tienen las relaciones humanas dentro del estudio."
¿Hay defectos de los músicos al trabajar
en estudio?
"Bueno, cada uno tiene cosas particulares. Y todos son
muy distintos. Pero hay cosas que uno puede ver de forma común,
como los bajos niveles de exigencia. Algo muy común
es que toquen más de lo que la música necesita.
Bajistas con complejo de guitarristas, que quieren figurar.
Bateristas que tocan muchas notas, un poco por mostrarse.
A medida que maduran, creo que van dejando eso atrás
y buscando que el tema suene como un todo. Son super pocos
los músicos que tienen un buen timing, que son capaces
de tocar a tiempo. Muchas veces se preocupan de tocar cosas
complicadas, y no de tocar a tiempo. Si hay algo que yo pudiera
críticar, en general de los músicos, es que
muchos no son capaces de tocar cobre un metrónomo."
¿Cuáles crees que son las características
que llevan a los músicos a trabajar contigo?
"Toda la gente que llega al estudio porque otra persona
le habló de mí.
Porque el estudio no tiene publicidad en ningún lugar.
Yo creo que llegan
porque asumo que les dirán oye, lo pasé bien
grabando, me gustó lo que quedó, o ambos."
En el plano vital más común ¿te
cuesta vivir de tu trabajo?
"No, yo creo que vivo bastante dignamente. No tengo ningún
día libre, excepto sábados y domingos, que ahora
dedico sagradamente a mi familia. Muchas veces yo no sé
si efectivamente voy a tener trabajo la semana siguiente,
yo no sé si alguien me va a llamar y me va a decir
oye, necesito grabar un disco, pero efectivamente sucede."
¿No has abierto el estudio para otro tipo de
música, como para comerciales, por ejemplo?
Lo que pasa es que yo partí trabajando grabando música
para comerciales, y haciendo postproducción de radio
y televisión. Partí trabajando con Alejandro
Lyon cuando estaba en Master y con Ricardo Cubillos. Entonces,
mi crianza fue grabar publicidad. Y tuve la suerte de salirme
de eso -digo la suerte porque a mí lo que me atrae
es la música, no la publicidad- y en alguna instancia
de mi vida tirarme independiente y dedicarme a la música,
y poder vivir de ello."
¿Qué ha pasado con tus inquietudes musicales
personales, piensas retomarlas?
"En 1997 yo saqué un disco solista (N.de la R:
como Prabha) que fue muy terapéutico. lo pasé
super bien haciéndolo. Tuvo buena crítica y
se pagó por sí solo en tres semanas así
que fue bastante exitoso desde ese punto de vista. Era música
electrónica que la usaron para un montón de
cosas. Siempre estoy persiguiendo a alguien por los derechos
de autor. Hace tiempo vengo pensando la idea de un segundo
intento, pero mi familia me ha frenado un poco. Prefiero postergar
mi música y dedicar el tiempo a mi mujer y a mi hija,
que tiene 3 años."Juan Pablo Quezada ha producido
alrededor de 40 discos, entre los que se cuentan lo último
de Francesca Ancarola, el "Ultrablues" de Emilio
García, o lo nuevo de Antonio Restucci. A cada uno
le tiene un cariño especial, por lo que es difícil
ponerlo ante la disyuntiva de elegir.
Más cómodo se siente frente a las perillas,
hablando de música, de recursos, de arreglos. Lo lleva
en el alma y se nota incluso en una conversación fuera
de su cubil, en la Plaza Ñuñoa. Lo pone a pensar
a uno en esa conjunción notable entre vocación
y pasión, entre lo que uno hace y lo que ama. Que a
veces no es lo mismo. Que debiera ser siempre lo mismo.
Rodrigo Toledo.
|