La última (cuarta) máquina de la serie Electribe de Korg es la EM-1, u/o Estación de Producción Musical.
La EM1 es una batería programable que tiene 2 partes (pistas) de sintetizador y 8 de batería, 11 efectos, capacidad para secuenciar en tiempo-real o paso-a-paso y un espectacular secuenciador de movimiento (Motion Sequence) que graba los movimientos de controles que Ud. hace mientras suena la secuencia. Agrégese la interfase tradicional Electribe, a estas alturas muy familiar, y tenemos un resultado extraordinario.

 

Trae 144 sonidos de batería, pasando por todos los sabores: bombos y cajas para todos los gustos, beatbox análogos, tecno. electrónicos y étnicos.

50 sonidos(waveforms) de sintetizador, tambien en gran variedad: bajos sintetizados, sintes clásicos, hits, efectos, timbres de distinto calibre y
movimiento. Todos estos sonidos son programables.

Al contrario que en las dos primeras ediciones Electribes, la ER1 Rhythm
Machine y la ES1 Synthesizer, que utilizaban la tecnología de modelado
análogo, la EM1 genera sus sonidos a partir de samples PCM.

Puede que el arsenal básico de sonidos pueda parecer demasiado estándar; la verdad es que este arsenal básico puede ser manipulado de tal manera -desde variaciones de Pitch/Glide, Pan, EG Time, hasta la aplicación de efectos modulados en tiempo real(Decimator, Resonator, Distortion, Pitch Shifter, Filter, etc...)-, que el sonido inicial puede ser considerado una mera
excusa para partir.

Además vienen 192 patrones(patterns) totalmente editables y que cubren todo el espectro dance del joven moderno de hoy. Incluye House, Techno, Trance, 2-Step, UK Garage, Gabba, Goa, Happy Hardcore, Rap y Hip-hop entre otras finesas rítmicas.

Hay capacidad para 16 canciones, cada una con hasta 256 patterns. La
función Pattern Set puede distribuir hasta 64 patterns en los botones
iluminados de los pasos del pattern, para cambiarlos a gusto presionando
estos botones mientras suena la secuencia.




El procesador de efectos posee 11 tipos de efectos, desde Reverb y Chorus a efectos más extremos como el Resonator o Ring Modulation. Cada parte puede ser enviada a un efecto y éstos pueden ser fácilmente editados.

Hay toda una reflexión común respecto a estos aparatos que “tocan solos”:
Si estos aparatos te dan la música pre-graneada donde quedó la creatividad,
que los patterns son tan buenos que no dan ganas de ponerse creativo, que
no puede ser que sea tan fácil, que si no cuesta no es bien, etc...

Al final, el hecho de que te den todo fácil tiene un costo claro: si no
eres capaz de hacer algo distinto, o de escaparte al sello musical de la
máquina, sonarás igual al resto y esto no está bien.Para variar todo depende de ti, no de la maquinita.La máquina entrega todas las posibilidades para ser realmente creativo, de tí depende.

También se puede alegar que la gracia de estos aparatejos es precisamente
que te hacen extremadamente fácil y divertido hacer música bailable.
Digamos que puede servir desde juguete para oídos frívolos y extasiados
hasta de instrumento seriote y con infinitas posibilidades para producción
musical de música dance.

La potencia de este instrumento tiene que ver con lo entretenido que es
trabajar en tiempo real, metiendo y sacando sonidos, variando parámetros,
cambiando patterns, lo puedes pasar coolísimo.No te dejes sorprender (no arrugar) por el aspecto mínimo de la máquina, te puede dejar la cabezita girando por varios días.

Carlos Cabezas.

 

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