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Uruguayo de
nacimiento, estadounidense por adopción, Chris Adams
cuenta con una bitácora profesional impresionante.
Aficionado al sonido desde joven, este personaje -hoy representante
de M-Audio para Latinoamérica- prácticamente
"se hizo a sí mismo", en una historia que
se repite con bastante frecuencia en el mundo de la música.
¿Cuándo comienzas
a trabajar en música?
"Ese es un drama genético.
Mi padre, músico; mi abuelo músico, mis hijos
músicos. A los 12 salí a los EE.UU. con mi madre,
que tenía dos hermanos en Nueva York...eso fue en 1970,
así que puedes calcular mi edad (risas)...A los 13
compré mi primer teclado y decidí que iba a
ser músico profesional; a los 19 años firmé
con RCA-Victor como productor de artistas, músico,
compositor, ingeniero, arreglista..."
¿Habías estudiado
sonido formalmente?
"No...yo tuve la oportunidad de estudiar
sonido en el Recording Institute of America, pero me retiré
porque, tú sabes, hay una clase de 30 en esos lugares,
entonces tocas la consola una vez cada dos horas. Me fui y,
a cierta edad, comencé a comprar aparatos. Lo primero
fue una Tascam 5A, con una grabadora 40/4, inventaba cosas,
pasaba al medio de los instrumentos. Grababa en estéreo,
a un cuarto, inventaba de todo...Me eduqué solo, a
base de experimentación. Empecé a grabar y grabar
y parece que hacía cosas bastante mágicas, porque
la gente me pedía. Llegué a grabar mi primer
demo serio, en estilo disco-latino, el año 1978. Yo
le llamaba R&B-samba".
Y luego...
"Yo sabía muy bien lo
que yo quería, y me gustaba tocar todo: bajo, batería,
guitarra. Puse mi primer estudio, en los suburbios de New
York, donde grabé a la hija de Cap Callaway, por ejemplo,
a DMX...un montón de artistas".
¿Cuántos discos has
producido?
"Alrededor de 50 discos. Trabajé
11 años en ese estudio. Grabé una infinidad
de estilos: música negra como soul, r&b, también
ritmos latinos como salsa, merengue, hasta rancheras, en algún
momento".
Aparte del estudio,
¿qué hacías?
"Paralelamente, en 1992 fui a una
feria en EE.UU., una exposición de audio profesional
en la que yo pensé: esto no hay en Argentina... Y se
me encendió la ampolleta... El 94 ya estaba organizando
la primera feria en el estilo en Buenos Aires. Mi compañía,
Studio Sound International estaba detrás de todo. Yo
me había dado cuenta de que estaban muy atrasados en
Argentina, donde había un mercado muy grande.
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Me preocupaba el tema de la educación, así
que traje a Roger Nichols, ingeniero de grabación de
toda la discografía de Steely Dan, y mucho más,
trabaja en IQ, es una verdadera eminencia. Era un físico
nuclear que se dedicó al sonido por gusto. Hicimos
demostraciones, seminarios, durante cuatro días. Ahí
conocí un chileno, loco como yo, que me dijo puta,
hueón, esta hueá tenemos que hacerla en Chile...(imita
nuestra manera de hablar). Y me convenció de llevar
el encuentro a Santiago, al Centro de Extensión de
la UC, y fue un exitazo. La gente me lo agradeció mucho
y fue muy especial"
¿Seguiste con aquello en
otros lugares?
"Hice 5 exposiciones, un par en Ciudad
de México...hasta que terminamos en Miami, donde fue
un fracaso...Ahí me cansé de las presiones,
de buscar apoyo, de vivir peleas...Estoy muy satisfecho, de
todas formas, de todo lo hecho.

Y luego, ¿cómo llegas a M-Audio?
"Ahí me dedico a buscar trabajo.
A los 42 años de edad, al contrario de todo el mundo
me había decidido a entrar al mundo corporativo. Había
hecho lo que me había dado la gana hasta entonces (risas)
y estaba listo para insertame en una empresa. Por suerte se
dio lo de M-Audio, cuyos jefes confiaron en mi capacidad y
experiencia."
¿Cuál dirías
que es la principal característica de M-Audio como
marca?
"Creo que la principal cualidad de
M-Audio es haber puesto la tecnología al alcance de
los bolsillos de toda la gente. Si bien hay otras marcas que
se la juegan por tener productos de vanguardia, en M-Audio
la idea no es tanto eso, si no que nuestros productos sean
populares y utilizados por la mayor cantidad de gente".
El catálogo de M-Audio no hace sino
ratificar las palabras de Chris. Productos de nivel profesional,
a precios con los que armar un home studio es una realidad
tangible. Un sueño para los amantes de la producción
sonora, y de la música, por cierto.
Rodrigo Toledo.
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